Hace unos pocos días, el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos envió a la Cámara de Diputados una iniciativa de reforma a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución Política, mismos que requieren de la tramitación especial por tratarse de una reforma constitucional que obliga a obtener ciertas mayorías y el apoyo de los congresos estatales.

Según la propia exposición de motivos, existe una gran pérdida económica por la energía no despachada de la CFE y existe un fuerte gasto por parte del Estado tras la compra de energía a privados. De manera tal, que en palabras más sencillas, la nueva iniciativa propone un nuevo sistema eléctrico en el cual el Estado “recupere” la conducción a través de la CFE, que se convierte en organismo responsable de su planeación y control, autónomo en el ejercicio de sus funciones y administración; a grandes rasgos, corresponderá exclusivamente a la nación el área estratégica de la electricidad.

Con ello, se pretende que CFE genere por lo menos 54% del consumo eléctrico nacional de manera permanente, mientras que el sector privado podrá participar con 46% del consumo eléctrico nacional, bajo reglas estrictas y sujetas tanto a planeación como a control a través de la CFE. De igual manera, se pretende que el Estado no otorgue concesión alguna sobre la extracción de litio a privados, para que el Estado lo conserve como material indispensable y dentro del propio texto del artículo 27 propuesto, se incorpora el litio como reserva al dominio de la nación inalienable.

Dentro del texto propuesto, se pretende derogar en el artículo 25 Constitucional el concepto de “empresas productivas del Estado”; mismas que serán organismos, con un párrafo adicional que establece que el Estado preservará la seguridad y autosuficiencia energética como condición para garantizar la seguridad nacional y el derecho humano a la vida digna. Mientras tanto, en la propuesta de reforma al artículo 28 Constitucional, se establece que no constituirán monopolios las funciones que el Estado ejerza de manera exclusiva en áreas estratégicas y se añade a la electricidad como una de estas áreas.

Tras el breve análisis que pretende explicar someramente los principales efectos de la propuesta presidencial, resulta fundamental que se comprenda por todos los lectores, que dicha reforma pretende prácticamente cambiar radicalmente la política en materia energética que se había instaurado tras la reforma estructural del Presidente Enrique Peña Nieto.

Siendo que, debemos de estar muy atentos a lo que ocurra en las próximas semanas, pero en especial, de lo que ocurra al interior del Partido Revolucionario Institucional; ya que ahí se tendrán que tomar verdaderas decisiones para sostener que se tienen elementos para afrontar y ser una oposición ejemplar, o simplemente, demostrar que el partido se encuentra en decadencia y busca comparsa o cobijo en la denominada “Cuarta Transformación”.

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