RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Mucha polémica se ha generado por la orden dada por el presidente López Obrador, así como la mayoría de los gobernadores, de que el ciclo escolar 2021-2022 iniciará de manera presencial el próximo lunes 30 de agosto. O sea que sólo faltan 11 días para que millones de alumnos a lo largo y ancho de la República acudan a las aulas aún y cuando la pandemia del COVID-19 está apenas llegando a la cresta de la tercera ola. Y en esta ocasión con el virus más agresivo por haber mutado. Hoy la variante Delta del COVID lo hace dos veces más contagioso que la variante anterior y que reduce el beneficio de las vacunas.

Pero a pesar de eso tanto la población como los gobiernos han soslayado de manera significativa la pandemia y así vemos cómo los magnos eventos en que se congregan cientos o miles de personas sin las medidas básicas de protección se llevan a cabo sin el menor recato. Por ejemplo, acabamos de ver cómo en Rosarito, Baja California hubo un tremendo evento en la playa, llamado “Baja Beach Fest” con miles de asistentes, calculándose que se reunieron entre 20 y 25 mil personas, un número elevado eran norteamericanos. Todos los asistentes estaban hombro con hombro, sin una mínima distancia y la mayoría sin cubrebocas. Eso sí, la derrama económica que dejó este evento fue según informaron los organizadores, de aproximadamente 280 millones de pesos. Aquí en Aguascalientes el pasado domingo fueron muy ilusos quienes organizan la Romería al pedir a la gente que no se aglomerara en las calles y que no se dirigieran a la plaza principal y que salieran a las calles ya casi cuando fuera a pasar la caravana de carros alegóricos e incluso se hizo el recorrido más largo para que la gente no se amontonara en la plaza y con eso tratar de que hubiera una sana distancia. No se logró. La gente no entiende y está acostumbrada a amontonarse en la plaza principal. En algunos noticieros nacionales salió la nota con imágenes del festejo y el amontonamiento de la gente el domingo pasado por la noche. Desde luego las críticas fueron muy acres.

En el tema de la asistencia de los alumnos a las escuelas sin duda que generará mucho movimiento de dinero, pues el que los niños vayan a las escuelas implica desde el pago del transporte escolar, compra de uniformes en las escuelas particulares, etc. Implica gastar en muchísimas cosas. Sin duda que hay muchos intereses económicos detrás, no sólo es la genuina preocupación de que los niños ya llevan mucho tiempo encerrados. La verdad es que se debe tener cuidado con esas opiniones, y si son a favor o en contra observar que sean honestas, que no tengan que ver con algunos intereses que a lo mejor lo que están buscando es rescatar sus negocios más que cuidar la salud de la niñez mexicana.

El presidente López Obrador ha dicho que el regreso de los niños a las escuelas es urgente y argumenta que es preferible que se tomen todas las medidas sanitarias a permitir que los niños se sigan intoxicando con los videojuegos. Sin embargo, al presidente se le olvida que ya hay muchos niños contagiados los cuales están hospitalizados, por lo que uno se pregunta: ¿Qué es mejor? ¿El que estén con los videojuegos o que estén con un respirador? Desde luego que es deseable que los niños regresen a las aulas, pero se debe ver a profundidad si existen las condiciones para ellos. Hemos visto en varios noticieros cómo muchas escuelas públicas han sufrido de vandalismo y robos, por lo cual las condiciones para que se vuelvan a ocupar no son las adecuadas. Baños incluso sin agua para los sanitarios. Para el regreso a clases se tenían que haber hecho una serie de adecuaciones a las aulas públicas que implica quizá cambios estructurales para mejorar desde la ventilación, lo cual es fundamental en este caso.

A todo lo anterior hay que sumar que el gobierno no quiere gastar en vacunas para menores de edad. Así mismo hay que recordar que después de las elecciones del 6 de junio en algunas ciudades, como en Campeche, los niños regresaron a las escuelas. Regresaron dos semanas y tuvieron que volver a cerrar las escuelas pues se dispararon los contagios y en ese mes había muchos menos contagios que los que se tienen ahora. En aquellos días los contagios eran de un poco más de dos mil diarios. Actualmente, hasta el pasado 8 de agosto se habían reportado en el país 60 mil 926 casos de personas contagiadas.

El día de ayer el periódico REFORMA dio a conocer una encuesta telefónica a 400 adultos hecha por ellos, del 13 al 15 de agosto, y a la pregunta de si estaban de acuerdo o desacuerdo con que los alumnos de primaria y secundaria regresen a clases presenciales este 30 de agosto, el resultado fue del 55% en desacuerdo y el 39 de acuerdo.

Como quiera que sea las cartas ya están echadas y el próximo día 30 los niños y jóvenes acudirá a las aulas. Yo, en lo personal, me quedaré muy preocupado pues mis nietos acudirán a la escuela y siempre es preocupante el peligro latente de que puedan contraer el mal del siglo, el COVID 19.