Mircea Mazilu

En julio de 1928 Álvaro Obregón se convirtió en presidente de México por segunda vez, sin embargo, fue asesinado pocos días después de su reelección. Tras este suceso inició el periodo histórico conocido con el nombre de Maximato, durante el cual la política del país fue manejada por Plutarco Elías Calles, denominado “Jefe Máximo de la Revolución”, ya que éste controló a los tres presidentes que se sucedieron en los 6 años que duró esta época: Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo Rodríguez.

De este periodo destaca la creación en 1929 del Partido Nacional Revolucionario (PNR), que posteriormente pasaría a llamarse Partido Revolucionario Institucional (PRI), de gran influencia en la esfera política mexicana del siglo XX y principios del XXI.

De 1934 a 1940 México fue gobernado por Lázaro Cárdenas, el presidente que concluyó el proceso de estabilización del nuevo Estado, que nació de la Revolución Mexicana. Su administración se caracterizó principalmente por beneficiar a las masas populares, especialmente los campesinos, a quienes les fueron devueltas millones de hectáreas de tierra.

Asimismo, la política cardenista favoreció a la clase obrera, la cual incrementó considerablemente el número de sus huelgas. En 1936 fue creada la Confederación de Trabajadores de México (CTM), que tenía entre sus principales objetivos luchar contra las injusticias sociales. De la misma manera, durante este sexenio se crearon numerosas escuelas e instituciones, las cuales contribuyeron al desarrollo de la educación y la cultura en México.

Sin embargo, los mayores logros del gobierno de Lázaro Cárdenas se alcanzaron en el ámbito de la economía, en el cual se buscó el interés nacional y se pretendió disminuir la dependencia del capital extranjero. Para ello, se nacionalizaron los ferrocarriles (junio de 1937) y la industria petrolera (marzo de 1938), que antes se hallaban en manos de compañías privadas, principalmente extranjeras.

De la misma manera, creció considerablemente la industria manufacturera y se aceleró la construcción de carreteras. En el campo, en donde se redujo notablemente el predominio de las grandes propiedades de tierra, se fomentó la agricultura a través de la concesión de créditos a los campesinos y la construcción de numerosas obras de riego.

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