Mircea Mazilu

En las elecciones federales de marzo de 1917 fue elegido presidente de la República Venustiano Carranza. Desde el inicio de su gobierno, éste trató de restablecer el orden en el país. Para ello fortaleció el Poder Ejecutivo y eliminó a sus adversarios, entre los que destacaba Emiliano Zapata. Asimismo, reprimió brutalmente varias huelgas y combatió a diferentes grupos de rebeldes y bandoleros. Por su parte, el mandatario premió a los jefes fieles a su persona, especialmente a través de la entrega de grandes propiedades de tierra.

Conforme se acercaban las elecciones de 1920, crecía la influencia entre el pueblo y el ejército de un nuevo candidato a la presidencia de México: Álvaro Obregón. Como resultado de la promulgación del Plan de Agua Prieta, en el que se desconocía a Venustiano Carranza como presidente, éste último decidió retirarse a Veracruz. No obstante, fue asesinado durante el viaje, el 21 de mayo de 1920.

Tras la muerte de Carranza, Adolfo de la Huerta se convirtió en presidente interino del país, el 1 de junio de 1920. En septiembre de ese mismo año se celebraron nuevas elecciones y resultó ganador Álvaro Obregón para el periodo que iba de 1920 a 1924. La política de éste, igual que la de Carranza, se basó en centralizar el poder y reprimir a los enemigos del mismo. Apoyándose en el ejército, consiguió someter a los jefes locales y los oponentes políticos. Para obtener el apoyo de los obreros, mejoró las relaciones con la CROM (Confederación Regional Obrera Mexicana). De igual forma, trató de ganarse el soporte de los campesinos a través de la devolución de la tierra a buena parte de los rurales. Por último, una de las obras más importantes de la administración de Obregón fue la innovación en la educación del país, destacando en este ámbito la creación en octubre de 1921 de la Secretaría de Educación Pública.

En las elecciones federales de 1924 ganó Plutarco Elías Calles, quien tomó posesión del gobierno el 1 de diciembre de 1924. Calles continuó con la política de restitución de las tierras a los campesinos y de consolidación de las relaciones con la CROM, afianzándose de esta forma el apoyo de amplios sectores campesinos y obreros. Asimismo, durante su administración se creó el Banco de México y el Banco de Crédito Agrícola, que impulsaron el crecimiento económico del país. No obstante, lo más destacable del gobierno de Calles fue el enfrentamiento entre éste y la Iglesia, el cual desembocó en una verdadera guerra civil.

La “Cristiada”, como es denominado este conflicto, estalló en 1926 como respuesta de los grupos de creyentes a la Ley Calles, que buscaba limitar el culto católico y restar influencia a la Iglesia, y acabó en 1929 cuando el gobierno llegó a un acuerdo de paz con los cristeros. No obstante, la lucha se reanudó en la década de 1930 como consecuencia de la implantación por parte del gobierno de una educación socialista, extendiéndose prácticamente durante todo el periodo de la presidencia de Lázaro Cárdenas (1934-1940).

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