El día de ayer, el presidente de nuestro país viajó a Estados Unidos para reunirse con su homólogo Donald Trump. La principal razón de la primera salida del titular del Ejecutivo – a casi dos años de entrar en funciones-, está relacionada con la entrada en vigor del nuevo acuerdo comercial entre las tres naciones de América del Norte; el denominado T-MEC.
¿Ya olvidamos al presidente y su constante retórica al neoliberalismo? Indaguemos un poco al respecto.
Para comenzar a hablar del Neoliberalismo en México, debemos poner como referencia dos de las peores gestiones presidenciales en toda la historia del país: Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo. Durante estos doce años, la economía fue un total y completo desastre. Las varias macroeconomías estaban por las nubes y la confianza en el exterior por los suelos. Gran parte de estas condiciones, fue por el desgaste en la ideología de posicionar al Estado como parte fundamental en la economía. El modelo esta consumado.
A razón de esto, en los últimos seis sexenios presidenciales, la teoría económica que nos presidió fue la de libre mercado. Bajo este modelo de libre mercado, se observa que una de sus características esenciales es lograr minimizar la injerencia del Estado en la economía. Desde la década de los ochenta y principalmente en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, un gran número de empresas controladas por el Estado, se fueron cediendo a manos de empresarios privados.
Esto tenía como principal finalidad, buscar que la IP, a través del mercado, lograr convertirse en el elemento más apropiado para ser más eficientes en los escasos recursos de la economía.
Durante estos últimos 36 años, la economía mexicana creció, en promedio anual, solo 2.5 por ciento. Si bien es cierto, que la brecha de la desigualdad se ha incremento en los últimos años, así como empeorado las condiciones de bienestar básico para los ciudadanos más marginados; sería un error catalogar al neoliberalismo como una calamidad para México.
Sin duda existen considerables áreas en el neoliberalismo, pero es un error creer que es el Estado, quien debe tener un carácter preponderante en la economía de una nación.
Con el pasar de los días, la administración del presidente comulga, aunque continúe diciendo lo contrario, con el neoliberalismo y este viaje a nuestro vecino del norte, confirma la hipótesis.
AMLO ve en este nuevo acuerdo comercial, una de las pocas salidas que tiene para reactivar la maltrecha economía nacional. Sin bien es cierto, que el desplome económico es una generalidad mundial; el país llego en pésimas condiciones al frente de la batalla ante la pandemia; la cual, fue generada por pésimas decisiones políticas.
Pareciera que la cuarta transformación se está quedando desarmada.
Al final de las pantallas de humo de nuestro presidente, el neoliberalismo impulsó mucho de lo que hoy es nuestro país, sin dejar a un lado los innumerables pendientes que tenemos en puerta. La falta de liderazgo económico de la actual administración, no podrán ser sopesadas por el nuevo tratado comercial.

OVERTIME
Independientemente de lo absurdo que parezca el decreto de austeridad del Gobierno Federal que dejará sin computadoras a 75 por ciento de los trabajadores de la Secretaría de Economía, lo cual pareciera tan solo uno de los múltiples distractores usados por AMLO, la debilidad que muestra la estructura de gobierno, ante la llamada austeridad republicana, pone en tela de juicio la capacidad de operar de manera eficiente del mismo. Como se dice coloquialmente, saldrá más caro el caldo que las albóndigas.

@GmrMunoz