En todo acto público o privado que esté de por medio un acuerdo tienen que haber las condiciones para que se de por concluido, mientras que esto no suceda todo pueda ocurrir, por lo que bien haría el secretario del Ayuntamiento de Aguascalientes, Gerardo Beltrán, de no cerrarle la puerta a Veolia.

Calificó de innecesaria la consulta que impulsa un grupo de ciudadanos para determinar si los aguascalentenses están o no de acuerdo con que continúe la concesionaria de aguas, porque dice que los días de la empresa francesa están contados.

Asimismo, considera que ese esfuerzo “llega tarde, porque existe la decisión de no renovarle el título de concesión”, sin embargo este gobierno municipal termina en octubre de 2021, antes de que concluya la licencia, por lo que corresponderá al siguiente decidir sobre el particular.

Inoculado del espíritu pejista, de poner en tela de juicio todo ejercicio social, Beltrán dijo que se necesita investigar “si realmente es una iniciativa ciudadana o no de otros grupos que quieren aprovecharse de los tiempos electorales”. Fundamenta su apreciación en que el título de concesión se encuentra en su última etapa, por lo tanto “no se ve que sea necesario convocar a una consulta ciudadana si es una concesión que prácticamente termina”.

Lo que olvida al funcionario, o para él carece de importancia, es que la actual y pasadas administraciones han sido omisas en el servicio que aporta Veolia, por lo que hay calles y colonias con días y hasta semanas que carecen del vital líquido, lo que no obsta para que la compañía envíe puntualmente el recibo, lo que aquí y en cualquier parte es un abuso porque está cobrando por algo que no proporciona, o lo hace limitadamente.

Si se lleva a cabo la consulta el resultado no será vinculante, pero sí dejaría observar el malestar colectivo que hay no sólo hacia Veolia sino con la misma autoridad municipal, que entre promesas de que la someterá al orden se han ido cuatro años.

Beltrán supone que hay “mano negra” atrás de los convocantes, al pretender aprovecharse del período preelectoral, lo que denota su desconocimiento de cómo se dio la concesión, porque fue precisamente el Partido Acción Nacional (PAN) el que hizo del agua un asunto estrictamente político. Prometió, en la campaña de1995, que sería remunicipalizado el servicio, ofrecimiento que fue el gancho con el que ese año ganó la alcaldía, pero lejos de cumplir el compromiso, en marzo de 1996, ya en el Ayuntamiento, amplió el período de concesión y quitó una serie de candados, con lo que la entonces CAASA tuvo manga ancha. El primer presidente municipal panista prometió que haría las aclaraciones pertinentes sobre el particular, lo cual, naturalmente, no ha hecho.

En este contexto, bajo el supuesto de que uno o más partidos se aprovecharan de la situación no sería más que devolverles la moneda que utilizaron en el 95 y que se deslustró con lo ocurrido a menos de tres meses de haber asumido el poder.

Insiste Gerardo Beltrán que el título de concesión contiene derechos y obligaciones para las instancias que tienen que ver en su operación, pero de poco sirve el título si no se aplica, no al menos para obligar a Veolia que cumpla con sus deberes, además, resulta ridículo afirmar que CCAPAMA vigila que el servicio se proporcione de manera adecuada, si para lo único que sirve es para hacerle el trabajo a la firma extranjera, invirtiendo recursos públicos que por obligación debe hacer la misma. Es, tal vez, la única empresa en el país que recibe apoyo en obras y servicios de la autoridad respectiva, lo que significan una derrama millonaria.

Otro punto que relega el secretario del Ayuntamiento es que llegado el día, Veolia luchará porque se le renueve el título, incluso podría recurrir al amparo federal, porque no va a ser fácil que acepte dejar un negocio redondo como es el cobro del agua, que tiene más de 200,000 usuarios que cada mes pagan por el servicio, de manera que tardará en aparecer el punto final.

APURO INTERMINABLE

De manera inconcebible el gobierno federal mantiene al filo de la navaja a grupos vulnerables, al negarles los apoyos que recibían para el funcionamiento de sus programas, por lo que hay temor de que en poco tiempo desaparezcan y quienes se acogen en ellos queden en total desamparo.

Roxana D’Escobar López Arellano, directora de la Fundación Mujer Contemporánea, manifestó su temor de que los refugios para mujeres violentadas puedan sufrir recortes intensos en el Presupuesto Federal 2021, debido a la desaparición de los fideicomisos que ordenó el presidente de la República y cuya autorización se encuentra en proceso en la Cámara de Senadores, una vez que la de Diputados ya lo aprobó.

Aún cuando hay el compromiso de la Secretaría del Bienestar, de que se respetará el apoyo, existe preocupación porque se hagan modificaciones y que sea menor el recurso que se reciba. López Arellano dijo que están conscientes “de no se va a subir el presupuesto, conforme a todo lo que ha subido la inflación y todos los costos de los insumos, la comida, pero si aparte de eso nos van a bajar el presupuesto no se a dónde vamos a ir a parar”.

Como es del conocimiento público, los refugios de mujeres agredidas y sus hijos encuentran un espacio en donde puedan permanecer sin peligro alguno, por lo que reducirles el respaldo financiero afectaría a uno de los núcleos más vulnerables de la sociedad y a los que se debe atender para que recuperen su autoestima y puedan desarrollarse lejos de quien les hace daño.

La titular de Mujer Contemporánea indicó que durante el presente año será un total de siete millones de pesos los que tengan de apoyo, una cifra ligeramente mayor que en 2019, como respuesta a que subieron en la clasificación a nivel nacional, al pasar de 2 a 3 familias a 8 y 11 familias, lo que denota que la violencia sigue creciendo, que no conoce de presupuestos ni de diferencias políticas, además, por si fuera poco, con la actual pandemia se incrementaron los problemas, principalmente psicológicos, al quedar las familias sin ingreso alguno y confinadas, donde han tenido que convivir en espacios muy pequeños papá, mamá y tres o cuatro hijos.

Ese escenario abonó para que se recrudeciera la violencia, “si teníamos casos fuertes, en un nivel más alto del que solíamos tener, sobre todo la psicológica, porque este encierro afecta al no hallar a dónde salir”.

A pesas de las carencias y de una mayor demanda, el Refugio de Mujer Contemporánea trabaja al 100% reitera el propósito que es no bajar la guardia, aunque están atentos de cómo vendrá la cuestión financiera, con la esperanza que el Congreso de la Unión  lo resuelva favorablemente, que los legisladores entiendan las condiciones en que trabajan estos organismos y que sin el apoyo federal difícilmente van a proporcionar los servicios que actualmente hacen, mismos que cada vez son mayores porque crece la demanda de auxilio de personas que son golpeadas junto con sus hijos y requieren un lugar en que puedan estar seguras.

DEJA UN VACÍO

Con la desaparición del profesor Salvador Martínez Macías se va toda una época del sindicalismo, a cuya vera surgieron cuadros políticos que se significaron no sólo en el medio magisterial sino en actividades partidistas y de representación popular. Su padre fue don Jesús Martínez Gortari, que ocupó el liderato nacional del Sindicato Ferrocarrilero, después de haber encabezado la Sección Dos, por lo que Salvador traía en sus genes ser cabeza de una organización y lo fue de la Sección Uno del SNTE, además fue diputado local, director del Instituto de Educación de Aguascalientes y del Cecytea. En su época como titular del IEA promovió los honores a la Bandera tanto en las escuelas como en el propio Instituto y fue el primero que tuvo la costumbre de extender reconocimientos al personal administrativo. Una persona con que la que fácilmente se congeniaba, como lo denotó en una ocasión en la que el autor de este espacio lo saludó en la esquina de Colón y Juan de Montoro y de pronto llegó un compañero de los medios, que sin más empezó a hacerle preguntas, y él rápido respondió entre risas “Ven burro y se les antoja viaje”. Fue así, de trato sencillo.