Salvador Rodríguez López

Los compromisos de campaña son como los juramentos del primer noviazgo, consecuentemente no hay que tomar a fondo lo que dicen y ofrecen los candidatos. Todo en su justa dimensión y en este sentido habrá que considerar lo que dijo el abanderado panista Leonardo Montañez, que “el agua volverá al municipio”, porque es la misma bandera que enarboló por casi cinco años la actual alcaldesa con licencia María Teresa Jiménez.

De cualquier manera, en caso de que gane la elección, habrá que evitar que sufra de amnesia, por lo que será necesario que se le recuerde constantemente. Los aguascalentenses están cansados de escuchar la misma cantaleta y que le pinten un violín, por lo que si el aspirante cree tener la solución que no tarde mucho en ponerla en práctica.

Como parte del rito político al que recurren los aspirantes a un cargo de elección popular, Montañez firmó “una alianza de colaboración con los colegios de profesionistas y representantes de los sectores de la construcción”, con lo cual reiteró su disposición “de retomar la prestación del servicio de agua potable”, al considerar que la facturación fue de mil millones de pesos en 2019, lo que demuestra “la vialidad para operarlo sin contratiempos”.

Para cumplir su palabra “desde el primer día habrá un proceso de transición jurídica, una estrategia de inversión anual de 500 millones de pesos para la reparación de la infraestructura hidráulica y realizar un inventario y la contratación de personal especializado que conduzca el sistema de agua y con el consejo de expertos para que nos orienten”.

Hasta ahí todo es color de rosa, porque para llevar a cabo sus planes “se tendrá que trabajar con el (Gobierno del) Estado y la Federación para generar una política de rehabilitación de bordos y desazolve para favorecer la recarga de los mantos freáticos”, lo que no será una tarea sencilla si se tiene presente que la actual administración de la República ha sido reacia en apoyar los municipios, a los que les ha “rasurado” diversos apoyos, principalmente para seguridad pública, de manera que tratándose de cuestión hídrica va a ser difícil que logre atraer ese tipo de apoyos.

El objetivo lo orienta a que si hay una buena facturación es posible alcanzar los objetivos que plantea, sin tener en cuenta que la empresa francesa no va a dejar tan fácilmente un negocio seguro y tan lucrativo, por lo que invocará el título de concesión para seguir adelante y en caso de que no logre ese fin exigirá que se le restituya la inversión que ha hecho en estos años, lo que podría rebasar los mil millones de pesos. Bisnes son bisnes, como dijera el harbano Mustafá.

De cara a esa pretensión, la Asociación Mexicana Hidráulica, capítulo Aguascalientes, hizo una serie de precisiones. Señaló que es factible que el Ayuntamiento retome el servicio de agua potable, pero “no será de un día para otro”, por lo que el consejo consultivo de la construcción trabaja desde ahora en la definición del mejor escenario para un nuevo organismo operador, una nueva concesionaria o un organismo mixto.

El presidente de la agrupación, Emilio Gerardo Hernández Guzmán, dijo que “es cosa de risa que algunos candidatos digan que firmarán ante notario público que la concesionaria se va, eso y nada es lo mismo, lo importante es que digan cómo le van a hacer para retomar el servicio y solucionar los problemas de raíz, porque los ciudadanos quieren un servicio mejor al que registra actualmente”.

Sostuvo que el tema de las finanzas públicas sanas exige que éstas sean equilibradas, esto es, que no se destine demasiado gasto a lugares que no corresponde, máxime que el Gobierno Municipal de Aguascalientes tiene casi el doble de empleados a los que había en el trienio antepasado, por lo que “es tiempo de optimizar como lo hace toda empresa”.

Hizo hincapié que en el Ayuntamiento “no debe haber contratación de empleados por sólo cumplir con compromisos políticos, se tiene un Palacio Municipal lleno de gente que no necesariamente son operativos o funcionarios en el proceso diario del gobierno”.

Habrá que ver cómo resuelve la ecuación el próximo titular del Cabildo, porque una cosa es la campaña donde todo es posible y otra la realidad, que avasalla y muchas veces sofoca.

ZONA DE RIESGO

Entre los 39 grandes municipios del país, que se encuentran en vulnerabilidad financiera, está el de Aguascalientes, con una puntuación de 54.5, medio punto abajo de Guanajuato, lo que significa que enfrenta riesgos financieros, según el estudio de Aregional.

En la información suministrada por el periódico Reforma, en su edición del pasado 19 de mayo, se destaca que al encontrarse en vulnerabilidad financiera los 39 municipios arriesgan el cumplimiento de sus obligaciones. Esto se debe, añade la consultora, a una baja recaudación de impuestos, elevada carga administrativa, baja inversión pública o altos niveles de deuda.

“La vulnerabilidad financiera es un foco rojo para el cumplimiento de las metas y objetivos de los municipios, lo que limita la atención de las demandas sociales”, por lo que “hay riesgo de cumplimiento y de calidad en la provisión de servicios. Podemos hablar de policías no adecuados, alumbrado deficiente, calles que no funcionan”, apuntó Cinthya Rocha, directora de Finanzas Públicas de Aregional.

Entre los municipios con mayor vulnerabilidad están Tepic, Nayarit; Cajeme, Sonora y Othón P. Blanco, Quintana Roo, que registran índices de viabilidad financiera menores a 30 puntos de 100 posibles, al mismo tiempo hay ciudades capitales como Guanajuato, Aguascalientes, Culiacán, Durango, Colima, Tuxtla Gutiérrez, Campeche, Veracruz, San Luis Potosí, Toluca, Cuernavaca y Oaxaca, que presentan menos de 60 puntos. Estos municipios tuvieron que hacer frente a la pandemia, mayor gasto en personal de salud, medicamentos, equipo sanitario, habilitación de espacios que no estaban en sus presupuestos, además se caracterizan por un elevado gasto administrativo, principalmente corriente, han incurridos en severos desequilibrios financieros, tienen elevada dependencia de recursos federales y estatales y los niveles de ahorro interno han sido sumamente volátiles.

Sería importante que la administración municipal local fije una postura sobre lo estipulado por Aregional, porque aún cuando por ahora no pone en peligro su viabilidad esto podría ocurrir a mediano plazo, con las consecuencias que ello generaría.

PESE A TODO

Por todos los caminos posibles se ha tratado de desmerecer la labor que desempeñan candidatos y candidatas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), asegurándose que “no existen” en el entramado electoral, sin embargo la abanderada a la alcaldía de la ciudad capital, Norma Guel Saldívar, ha logrado atraer la atención de un sector al grado que se mantiene en el tercer lugar de las preferencias ciudadanas y con ella varios de los aspirantes a una diputación federal y local. Ciertamente, ha sido un camino difícil por el que ha tenido que transitar, ya que al entrar de emergente tuvo que rehacer su programa de proselitismo, que inicialmente se orientaba hacia la diputación estatal, por lo que demostró capacidad y fortaleza ya que en sólo unos días cambió el chip y se dio a la tarea de recorrer diversos sectores, proselitismo que se refleja en el porcentaje de aceptación que tiene y que está muy por encima de dos ex presidentes municipales, lo que ya es un punto favorable, además que ha tenido que remar contracorriente al haber una permanente vigilancia de lo que hace y que luego se trata de desmerecer con comentarios corrosivos, sin embargo, si se mira desde el punto de vista positivo esto significa que hay cierto desasosiego y que su presencia llegue a poner en aprietos a quienes dicen ir en caballo de hacienda. Desde el primer día que se presentó como pretendiente a la titularidad del Ayuntamiento, Norma Guel dejó en claro que “no se raja ni se baja” y filosofando un poco, subrayó que “como en todos los hogares hay diferencias, sin embargo sabemos resolver los puestos, somos un partido responsable, fuerte y solidario”; además consideró que es “una mujer comprometida, responsable, de grandes convicciones y con una formación política sólida”.