Hablar del Partido Revolucionario Institucional implica comprender que gran parte del desarrollo de nuestro país, se debe a la creación y fortalecimiento de numerosas instituciones que el propio PRI cimentó con el conocimiento, dedicación, inteligencia y patriotismo de sus mejores cuadros. De manera tal que nuestra historia no podría ser comprendida sin la creación del Instituto Mexicano del Seguro Social, el Infonavit y un sinfín de programas e instituciones que nos rodean; aunque de igual manera quizá el PRI cuenta con la carga más compleja en cuanto a escándalos de corrupción que justamente lo llevaron a convertirse en una triste tercera fuerza política nacional.

La historia en Aguascalientes habla por sí misma, los buenos gobernantes y el progreso del Estado se han consolidado gracias a la visión de quienes llegaron representando al Partido Revolucionario Institucional y a quienes dotaron de modernidad y consolidaron la gobernabilidad logrando grandes gobiernos desde el Partido Acción Nacional; sin embargo, a pesar de continuar siendo un Estado bien gobernado y con una estabilidad prometedora bajo el próximo gobierno, no logro entender cómo es que ambos partidos han logrado perder fuerza frente a una “Cuarta Transformación” que parece no tener pies ni cabeza y que emula las más arcaicas y deleznables prácticas que pudrieron el sistema político mexicano.

Quisiera dedicar más tiempo al análisis particular de ambos partidos en el Estado, pero desafortunadamente el espacio no me lo permitiría y lo dejaré para una futura ocasión. Siendo que, me abocaré a realizar un breve comentario sobre lo que se vive a nivel nacional dentro del Partido Revolucionario Institucional. Si bien las elecciones de Aguascalientes y Durango se ganaron en coalición; el PRI debe de ser muy objetivo y comprender que los resultados de Aguascalientes no fueron determinantes para la obtención del triunfo por parte de Tere Jiménez, cuando a contrario sensu, los resultados del PAN sí fueron determinantes para la obtención del triunfo en Durango.

Tras observar los números de la jornada electoral, podemos caer en cuenta que el PRI perdió uno de sus bastiones electorales denominado Hidalgo bajo una desastrosa elección y, por ende, peligran demasiado las próximas elecciones de Coahuila y el Estado de México. En virtud de lo anterior, el PRI presenta la mayor encrucijada de su historia: RENOVARSE o MORIR. La dirigencia nacional debe comprender que MORENA ha comenzado ya a poner en marcha toda la caballería para ganar en ambos estados y la única manera de lograr combatir dicha situación es bajo un nuevo partido con unas nuevas caras y con la intención de recuperar los valores de la social democracia.

Me atrevo a hablar por el PRI dado que las próximas elecciones podrían significar un sepulcro político para dicho partido; sin embargo, el Partido Acción Nacional deberá también a nivel nacional realizar una profunda reflexión y entre ambos partidos, comprender que los retos son mayúsculos: ganar las próximas dos jornadas electorales, combatir la apatía ciudadana, recuperar la confianza de los electores y lograr posicionar a los mejores perfiles que, con base en la eficiencia, experiencia, y probidad merezcan la oportunidad de representar a los mexicanos.

Esperemos se tomen buenas decisiones para la “oposición” y para el “futuro” de este país. De lo contrario, me cuesta trabajo vaticinar cuántos años de incertidumbre política se avecinan. Agradezco el favor de su lectura y les deseo un muy feliz fin de semana.

David Reynoso Rivera Río.

Correo: davidreynoso40@hotmail.com

Twitter: @davidrrr

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