Desde hace unos días, el Presidente anunció que se había contagiado de COVID-19; sin embargo, prácticamente de inmediato comenzaron a surgir infinidad de rumores sobre la salud del Ejecutivo e inclusive hubo quienes se atrevían a denigrar la institución presidencial y desear el mal a nuestro Presidente. Lo anterior, definitivamente constituye una imprudencia, por más que los críticos de Andrés Manuel quisieran hacerlo ver como una especie de “venganza” a la respuesta del ahora Presidente sobre el momento en el que el entonces mandatario Enrique Peña Nieto estuvo enfermo durante su sexenio.

Primeramente, le deseamos una pronta recuperación al Ejecutivo Federal y se debe de comprender que Andrés Manuel López Obrador es nuestro Presidente y muy a pesar de que su intención sea diariamente destruir las instituciones; nuestro mínimo deber como mexicanos, es respetar la embestidura presidencial. Lo anterior, con independencia de que estemos o no de acuerdo con su manera de gobernar; siendo que no podemos rebajarnos al nivel que tanto él como sus simpatizantes, demostraron en años anteriores.

Mencionado lo anterior, no debemos de dejar pasar que su contagio quizá pueda tener una relación con el pésimo actuar. Resulta inimaginable, que un Ejecutivo que decide continuar con los recorridos en el país sin el mínimo uso de cubrebocas, aún no haya sido vacunado y se sabe que algunos “servidores de la nación” ya han sido vacunados paradójicamente; aunque también resulta inimaginable, que ninguna persona cercana, coherente o con el más mínimo sentido de responsabilidad, haya sugerido tras los síntomas manifestados, cancelar su gira por Nuevo León y San Luis Potosí el fin de semana anterior.

Existe una gran irresponsabilidad por parte de quienes toman las principales decisiones de salud en el país, del propio Ejecutivo Federal y de su grupo principal de asesores al no dimensionar los riesgos y las consecuencias que una enfermedad como el COVID-19 puede traer a una persona de su edad que tercamente decide visitar el país, realizar eventos y volar en vuelos comerciales.

Ahora, más que nunca, quizá resultaría útil ese avión presidencial que “ya se rifó” pero que sigue sin venderse; ahora, más que nunca, quizá resultaría útil ese Estado Mayor Presidencial que cuidaba y protegía al Ejecutivo; ahora, más que nunca, quizá resultaría útil que se dejará de creer ciegamente en las estampitas milagrosas y también se fortaleciera la difusión sobre la evidencia científica y médica de los tratamientos o vacunas para combatir el COVID-19; ahora, más que nunca, quizá podríamos seguir con un sinfín de supuestos que evidenciarían o deberían de evidenciar el arrepentimiento de muchos votantes.

En conclusión, las imprudencias del Presidente y su estado de salud podrían tener consecuencias devastadoras para el país; deseamos su pronta recuperación y estaremos pendientes del tema. Agradezco el favor de su lectura y les deseo a todos un excelente fin de semana.

Correo: davidreynoso@sapiensiuventus.com

Twitter: @davidrrr