POR: OCTAVIO DÍAZ G.L.

@octaviodiazg

Para Estefi

Un político destacado se encuentra con la sorpresa de que después de haber trabajado arduamente durante toda la campaña presidencial y haber sido factor importante para que su candidato gane, le niegan el puesto prometido. Él, que ya se sentía seguro de ser el próximo secretario más importante del gabinete, de repente se ve desplazado y marginado a continuar en el puesto donde estaba. El puesto al que aspiraba va a ser ocupado por un político que considera mediocre y que no está a su altura. Pero ante el Presidente promete ser el soldado más fiel y dispuesto a servir en donde más convenga a su jefe y al país. Para sus adentros, está destruido. Por la noche, ante una ventana de su casa, se reúne con su esposa a fumar. La esposa nota su frustración y lo anima. El político se queda pensando toda la noche ante la ventana y al día siguiente sin haber dormido, se dirige a su esposa satisfecho. Ya sabe lo que va a hacer de aquí en adelante y no va a parar hasta lograrlo. Así inicia la popular serie de televisión “Castillo de Naipes” (House of Cards). Su popularidad ha rebasado fronteras. No solo el presidente Obama es un gran admirador de la serie sino también el presidente Peña se tomó recientemente una “selfie” con el actor Kevin Spacey, protagonista del programa televisivo.

La serie está basada en una trilogía de libros del escritor inglés Michael Dobbs que fue llevada a la televisión en el Reino Unido por la BBC en los noventa con gran éxito. La actual serie de televisión “Castillo de Naipes” está ambientada en Estados Unidos. El protagonista y su esposa son seres cuyo único fin en la vida es obtener el poder y llegar al más alto nivel en su país sin importar los medios para lograrlo. Algunas de las “habilidades” que el personaje exhibe son: su capacidad para manipular a los que le rodean; su cinismo; su hipocresía; su falta total de principios; su frialdad para cometer los peores actos, incluso homicidios; su capacidad para hacer que otras personas cometan las peores traiciones; su capacidad para comprar lealtades; y una gran inteligencia para aplicar todas sus dotes en el logro de sus fines. La esposa del protagonista tiene cualidades similares. Los dos hacen una pareja temible. Para darnos una idea de cómo piensa y actúa este personaje de ficción he aquí algunas citas:

“Qué desperdicio de talento. Escogió el dinero en lugar del poder. En este pueblo es un error que casi todos comenten. Dinero es la mansión en Sarasota que empieza a derrumbarse a los diez años. El poder es el viejo edificio de piedra que resiste en pie por siglos. No puedo respetar a quien no ve la diferencia.”

“Entre todas las cosas que tengo en alta consideración, no están incluidas las reglas”

El personaje de la serie –Frank Underwood– construye como un castillo de naipes su ambicioso proyecto, tan frágil que se puede derrumbar en cualquier momento, pero si se tiene el pulso adecuado puede adquirir dimensiones insospechadas. Esta lucha por el poder también se asemeja a un juego de ajedrez donde Underwood ejecuta cada jugada pensando en 20 o más pasos adelante. ¿Se parece la ficción a la realidad o la realidad supera a la ficción? ¿Retrata bien a los políticos esta serie de televisión?

Difícil de saberlo. Para los que vemos la política desde fuera no está claro si tal o cual resultado fue producto de una maniobra sucia o no. En su actividad los políticos actúan bajo luz y sombra: dan una cara ante el público y presentan otra faceta en la negociación y la manipulación. Podemos pensar en diversos personajes de la política nacional e imaginarlos como la versión doméstica de Frank Underwood. En la imaginación popular algunos de estos personajes que han sido clave en la política mexicana pueden ser Carlos Salinas, Manuel Camacho, José Córdoba, Vicente Fox, López Obrador, Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa y usted puede agregar su personaje preferido, a quienes a veces se les ha caracterizado como grandes manipuladores y para quienes, se dice, lo importante no es un proyecto de nación sino un proyecto personal de poder.

La política se vuelve estéril cuando se busca el poder por el poder mismo, no con el deseo de lograr un objetivo que ayude al país. Es de notarse que en la serie de televisión lo que menos importa son los gobernados, los ciudadanos, el país, el bienestar de sus habitantes. Lo que es peor, a los políticos con principios, valores y fines genuinos se les caracteriza en la serie de televisión como ingenuos, perdedores y malos políticos.

El mensaje de “Castillo de Naipes” es un tanto aterrador. Pensar que estos personajes pululen en la cúspide del gobierno de un país da escalofrío. Presentarlos como héroes por sus habilidades para lograr sus fines es como hacer sentir admiración o simpatía por personajes como “El Chapo” Guzmán o “La Tuta”. Desafortunadamente, por lo que observo en redes sociales y en los periódicos, el hecho de que a tantos políticos nuestros o del resto del mundo les guste y admiren la serie me da a pensar que muchos quisieran ser el Frank Underwood de su país. Y eso no debemos permitirlo.

Blog: octaviodiazgl.blogspot.com                            Correo: odiazgl@gmail.com