“EL PLANETA DE LOS SIMIOS: NUEVO REINO” (“KINGDOM OF THE PLANET OF THE APES”)

Cuando el escritor de ciencia ficción francés Pierre Boulle presentó hace 6 décadas su novela «El Planeta de los Simios», su relato sobre la supremacía antropoide ante una humanidad disminuida y diluida reflejaba lo que el mundo entonces experimentaba a modo de revoluciones culturales, bélicas o de terciopelo, expresándolo mediante una mirada profundamente antropológica y humanista con una lectura irónica sobre la pretensión dominante del hombre sobre su entorno. Todas sus adaptaciones cinematográficas (excepto el mundano y triste intento de Tim Burton) han procurado asirse a tales pretensiones dramáticas y discursivas y ahora con «El Planeta de los Simios: Nuevo Reino», se exploran las ramificaciones de la guerra especista a la que Boulle solo alcanzó a aludir para abrir una nueva senda de posibilidades narrativas. La película especifica desde un inicio que varias generaciones han pasado desde que César (Andy Serkis), el primer simio inteligente, liderara espiritual e ideológicamente a los de su especie en contra de la civilización humana. Ahora el protagonismo recae en un joven mico llamado Noa (Owen Teague), miembro de una tribu que domestica águilas como prueba de valor e identidad. Como hijo de uno de los simios jefe del lugar, Noa debe vivir bajo unos estándares muy elevados de conducta, sometiéndolo a una presión que solo desahoga con sus amigos Anaya (TravisJefferey) y Soona (Lydia Peckham), hasta que un incidente con una humana llamada Mae (Freya Allan) desencadena el ataque a su aldea de un gorila déspota llamado Próximo César (Kevin Durand), quien ha tergiversado la filosofía del primate pionero para sembrar el terror con sus ímpetus de conquista y empeñado en abrir una colosal bóveda que alberga secretos ominosos sobre la sociedad humana con la ayuda de uno, el pesimista Trevathan (William H. Macy). Ahora Noa se encuentra en posición de ser el salvador de su tribu ayudado por Mae y un gibón de nombre Raka (Peter Macon), quien fingirá de padre sustituto para el joven chimpancé. Las dimensiones existencialistas y épicas de la trilogía previa son reemplazadas por una disputa doméstica en el orden o jerarquía social antropoide que eroga en una aventura bien sostenida por la ágil dirección de WesBall (“Maze Runner: Correr o Morir”) que le permite a la historia darse los respiros correctos a través de numerosas escenas donde Noa y sus acompañantes cavilan sobre la naturaleza de su condición como raza emergente o sobre sí mismos en un ritmo oscilante donde las secuencias de conflicto, vibrantes y bien armadas, no descolocan ese sentido de intimidad que se busca. Lo más impactante es la caracterización, pues el diseño digital de todo el reparto animal es de una veracidad inaudita, llegando incluso a perderme como en las canciones de antaño en los ojos de los simios, miradas conjuradas por una computadora pero inequívocamente presentadas por un ente creativo y consciente de su potencial dramático en un relato como este. Este nuevo “Planeta de los Simios” evoca más la atmósfera de matinée de los filmes setenteros con cadencia, decencia y mucho ímpetu, dejando en claro que, efectivamente, se trata de un Nuevo Reino para ser explorado en las inevitables pero esperadas secuelas.

“EL HOMBRE DE LOS SUEÑOS” (“DREAM SCENARIO”)

Mientras veía esta película vino a mi mente una escena de la cinta china “La Torre Sin Sombra” (Zhang Lu, 2022) donde el protagonista y su pequeña hija tienen este intercambio verbal: “¿Eres una mala persona?”, pregunta la niña secamente. Su padre le pregunta por qué, a lo que ella replica “Anoche en mis sueños, me golpeabas”. Él le recuerda: “¿Alguna vez te he hecho algo así?”. “No”, admite la pequeña, “pero aun así me dolió”. En “El Hombre de los Sueños”, el nuevo filme del cineasta noruego KristofferBorgli (“Enferma de Mí”) para el estudio de moda A24, plantea algo similar, solo que en un contexto de dilema tragicómico que a su vez posee un resabio al existencialismo corrosivo y surrealista de filmes como “¿Quieres Ser John Malkovich?” o “Eterno Resplandor de una Mente Sin Recuerdos” donde el humor y el horror se aparean con gusto.

Todo comienza cuando Paul Thomas (el resucitado Nicolas Cage), un apocado e inteligente académico especializado en la biología evolutiva con cierta fijación en las cebras, comienza a parecer en los sueños de otras personas sin explicación o lógica alguna, comenzando con su hija adolescente. Su presencia es meramente contemplativa, ya que incluso para desconcierto del mismo Paul, él solo aparece sin tomar parte activa del sueño. Sin embargo, esto basta para que su figura comience a viralizarse en la mente del colectivo hasta que se transforma en una celebridad, acudiendo a programas de entrevistas, hasta que su presencia etérea se torna hostil y ahora el Paul onírico se transforma en una amenaza agrediendo e incluso atacando violentamente a quien lo sueñe, trasladándolo al estatus de paria afectando a sus hijas y su esposa (JuianneNicholson).

Con este proyecto, Borgli satiriza muchos de los males mediáticos de nuestro tiempo, como la cultura de la cancelación y el descerebrado actuar de la masa narcotizada por las redes sociales con una sensibilidad inteligente que aprovecha tanto los recursos histriónicos de Cage como el naturalismo con que Borgli filma y escribe los segmentos fantásticos sin despliegue de efectos especiales o puesta en escena deslumbrante para confundirlos con nuestra sensibilidad mundana. “El Hombre de los Sueños” es una fábula posmoderna que atrapa por su crítica sagaz e inventiva a los delitos culturales y sociales que se someten en el juzgado cultural del Facebook.

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