Karen Jazmín Torres González, oriunda del Municipio de Asientos, nació con un verdadero sentido altruista…Estudió finanzas en la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) pero gran parte de su vida la ha dedicado a las actividades filantrópicas, pues desde muy pequeña se dio cuenta de que el municipio de Asientos es uno de los más pobres, habitado por una gran cantidad de personas que viven en condiciones de extrema pobreza.

“Vine a la ciudad a realizar mis estudios pero después tuve la suerte de tener un empleo en Asientos, siempre tuve la idea de salir de mi lugar de origen para prepararme y después regresar para compartir mis conocimientos y así poder ayudar”.

Karen trabajó en el DIF de Asientos donde empezó a involucrarse con la ciudadanía, viendo de cerca las necesidades y la situación precaria de las personas, además de colaborar en algunas asociaciones civiles y organizaciones filantrópicas.

“Surge en mí el interés de colaborar con actividades altruistas, aunque es algo que aprendí también de mi familia, pues afortunadamente se me inculcó ser compartida y a trabajar por los demás”, señala.

Para la difícil época decembrina que se vivió debido a la pandemia, Karen puso manos a la obra para llevar bolos, ropa y juguetes a diversas comunidades, tales como El Gigante, El Refugio, y La Victoria, en Tepezalá; La Punta, en Cosío; Jilotepec y San Vicente, en Asientos; El Novillo, en el Llano; San José de la Ordeña y El Relicario, en Aguascalientes.

Al respecto comentó: “No lo hice sola, por supuesto, familia y amigos se han contagiado por esta buena obra, juntos logramos recaudar todo en completa organización pero también compartimos ese momento tan especial que vivimos a la hora de la entrega. Repartimos 600 bolos y mil pelotas, hubo bazares de ropa donde el costo era de $5 y $10 por cada prenda, con ese dinero se hicieron despensas que fueron entregadas a las familias más necesitadas”.

“A través de redes sociales buscamos personas y patrocinios que al final forman parte de un gran equipo de trabajo y me encanta que todas esas personas me acompañen y ellos mismos hagan la entrega de donativos, pues es muy diferente sólo organizar que visitar a las familias en sus casas donde la mejor paga es la sonrisa de los beneficiados”, señaló.

Karen forma parte de una cadena de personas, que de manera independiente, se preocupan por sumar esfuerzos para brindar ayuda a la sociedad más vulnerable, además de contribuir apoyando a diversas asociaciones como “Ángeles y Mascotas”, “Las Mosqueteras”, en Calvillo, etc.

Entre los proyectos de Año Nuevo, la admirable joven desea formar una asociación civil que continúe trabajando bajo el lema: “Humanidad pura”, pues después de la actividad que llevó a cabo por primera vez el pasado 24 de diciembre del año 2020, decidió que ésta se llevará a cabo anualmente, con el firme deseo de superar las cantidades de bolos y juguetes para llegar a más personas.

“Pese a que fue todo un día de actividades donde además los participantes compartimos los alimentos con algunas personas de las comunidades, fue un trabajo cansado que al final del día me dejó sumamente satisfecha porque mi pensamiento fue que pude disfrutar una “navidad diferente” y qué mejor manera que hacerlo, ayudando a los demás y el premio mayor es el agradecimiento de las personas”.

Motivada por las acciones filantrópicas y sus experiencias vividas en este rubro, Karen hace un atento llamado a la sociedad aguascalentense diciendo: “Como sociedad, sin ser ricos, podemos hacer muchas cosas…Esta pandemia nos ha puesto a prueba, es momento de demostrar lo bueno de la humanidad, tenemos que ver más allá, fundamentado en nuestros valores y con voluntad podemos hacer mucho por los demás, llevando a cabo buenas acciones”.

Asimismo, comentó: “En esta contingencia sanitaria debemos rescatar que somos seres realmente “humanos” y debemos voltear a ver las necesidades de quienes no tienen las mismas oportunidades que nosotros tenemos”.

Otra de sus recomendaciones: “hagamos un pequeño cambio en la sociedad y seguramente ese cambio trascenderá a nivel mundial, “contagiémonos del carácter altruista que esto se vuelva viral, eso sí valdría la pena”.

Más tarde dijo que de esta pandemia ha aprendido a entender que fue un año difícil para todos pero con importantes enseñanzas, “comprendí que si quiero proyectar algo positivo, tengo que hacer algo positivo y me ayudó a consolidar este proyecto rodearme de personas muy valiosas que maximizaron esta actividad”.

“Hubo un momento en que pensé que no iba poder hacerlo, siempre habrá un sinfín de limitantes pero gracias a las personas de buen corazón y que me alentaron a seguir, esto se pudo hacer con una gran motivación, sin duda se subieron al tren y me llevaron con ellos”, destacó.

“Llevar a cabo este tipo de eventos te lleva casi tres meses para la logística, se necesitan muchas manos, organización, etc. Ojalá las comunidades se acerquen a nosotros para saber sus inquietudes. Nos encantaría hacer una gran posada y que sea una convivencia familiar donde reine la alegría y el humanismo, además de llevar juguetes, bolos y alegría a más de 30 comunidades, sin descuidar por supuesto a los adultos mayores, tampoco a los animales, el medio ambiente y todos aquellos seres vivos, por eso nos relacionamos con otro tipo de asociaciones para sumar esfuerzos. Indudablemente esos son para mí, propósitos de Año Nuevo”.

Finalmente Karen llamó a la ciudadanía a que se animen a ayudar, argumentando que no se necesita dinero, simplemente que su voluntad los ayude a tomar la decisión de poner un granito de arena.

Para informes y donativos puedes contactar a Karen al número telefónico 449 180 39 89