Ricardo Vargas

El día de ayer el INEGI anunció cambios al calendario de encuestas y censos del primer semestre de este año, y aunque es una medida que ya se esperaba dadas las condiciones en las que nos encontramos por la contingencia sanitaria, no deja de ser importante y desafortunada. Se anunció el día de ayer la suspensión de los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) que correspondería a cifras de los meses de abril y mayo, por lo pronto. Esto quiere decir que no tendremos información real sobre la situación del mercado laboral en el país para este mes y para el mes de abril. La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo es de donde surge la información oportuna sobre tasas de informalidad laboral, de desocupación y de subocupación dentro del mercado formal mexicano y de ocupación en el sector informal. Es decir, a partir de esta encuesta conocemos a la población económicamente activa (PEA), y de ésta la proporción de trabajadores que se encuentran dentro del mercado formal, que son aquellos empleos que están registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (reportados por esta entidad mensualmente) y que cuentan con prestaciones de ley. Dentro de estos trabajadores de la economía formal, la ENOE nos dice cuántos de ellos son desempleados, cuántos son subempleados y cuántos están empleados dentro del sector informal (en donde no se estima el desempleo).

Por definición, el INEGI considera como desempleado a aquel trabajador que no tiene un trabajo pero que está activamente en busca de alguno y que manifiesta su intención de trabajar. El trabajador subocupado es aquel que ya tiene un trabajo pero que tiene la necesidad de trabajar más tiempo mediante un trabajo complementario o mediante un nuevo trabajo que tenga un horario más extenso (entendiendo como una razón de fondo el tema de ingreso del trabajador).

La ENOE es una encuesta que se hace cara a cara, con muestreos poblacionales en todo el país y que es realizada por encuestadores de INEGI, en domicilios y con cuestionarios personales. Por cuestiones de la contingencia sanitaria por la que atravesamos, esta encuesta no puede ser realizada como debe serlo, y aunque se anunció una adaptación a la metodología de realización de esta encuesta para que pueda hacerse vía telefónica, la realidad es que los resultados no podrían ser comparables con certeza con la información que históricamente se ha recavado. El cambio en la realización de la encuesta podría generar sesgos en la información recavada y podría generar distorsiones a los resultados finales, por lo que finalmente se decidió no reportar los resultados que corresponderían a los meses de abril y mayo.

Sin duda, es una decisión difícil desde la dirección de INEGI, un organismo que ha sido reconocido internacionalmente durante muchos años, y que se ha distinguido por presentar información objetiva mediante métodos estadísticos de estricto rigor, pero que al igual que gobierno e instituciones de nuestro país, debe adaptarse a la contingencia sanitaria por la que atravesamos. El problema con este anuncio, que viene unos días después de que se anunciara la suspensión de la publicación de resultados del Índice de Confianza del Consumidor por las mismas razones, es que nos empezamos a quedar sin información importante que sirve para diseñar y modificar políticas públicas que busquen minimizar el impacto negativo de la fuerte crisis económica que veremos. Sin duda es triste que no pueda sobreponerse el tema de indicadores a la contingencia sanitaria, pues sin saber quiénes han perdido su empleo, quiénes están subocupados, o quiénes entraron a la informalidad laboral, dificilmente serán atinadas las medidas que tome el Gobierno Federal para atacar sectores estratégicos frente a una fuerte recesión económica.

Aunque podremos sin duda tener una noción de la situación del mercado laboral, será hasta cierto punto ambigua e incierta frente a la falta de la información que estamos acostumbrados a tener. Preocupa también que esto pase cuando ya tenemos una fuerte inercia a la baja en el mercado laboral, pues durante 2019 y sin estar realmente en crisis, hubo un incremento importante en tasa de desempleo (3.5% promedio en 2019 vs 3.3% promedio en 2018), y en la tasa de subempleo (7.5% en 2019 vs 6.9% en 2018). La amenaza real sería que desde el Gobierno Federal, se siga subestimando la gravedad de la crisis que se viene, que se siga sin apoyar a pequeñas y medianas empresas, y que por no tener información de desempleo se crea que no existe tal cosa. Esperemos que no sea el caso.

 

Soy economista del Tec de Monterrey, Campus Monterrey y tengo un par de años escribiendo artículos de opinión. Escríbame. rvargas@publimagen.mx @1ricardovargas