RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Brota pus del socavón a 15 días de haber ocurrido en el paso exprés de Cuernavaca. En donde la verdadera desgracia, porque no es un accidente, dos ciudadanos –padre e hijo-perdieron la vida al irse con todo y vehículo al fondo de dicho socavón provocado por la humedad, por el agua que circula debajo de ese paso exprés que rodea Cuernavaca y que  no pudieron ser rescatados. Hubo negligencia e ineptitud dice la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, de parte de Protección Civil de Morelos. Morelos dice que la culpa de la tragedia es de la propia Secretaría que desoyó los llamados de alerta de vecinos y del propio gobierno del estado para hacer las reparaciones previo a que ocurriera esta desgracia. Hay una verdadera guerra en este momento de maniobras, de estrategia y mediática de parte del gobierno federal contra el gobierno de Morelos y del de Morelos contra el gobierno federal.

Sorprende mucho que haya esta escalera en la que al mismo tiempo se sube y se baja. Estamos escuchando el mismo carrusel en las declaraciones de cualquier otro accidente en una obra pública en México; nos ocurre siempre exactamente lo mismo. En este caso agravado por la muerte de dos personas, pero en otros casos similares, con la misma estructura de negligencia y de mala calidad en las obras públicas, vemos que los órdenes de gobierno se convierten en los desórdenes en las cadenas de mando y que si bien cada una de las autoridades debería tener una competencia en los hechos, lo único que demuestran todas es que tienen una incompetencia en los hechos. La Secretaría de Gobernación, a través de Felipe Puente, dice haberle entregado al Gobierno del Estado advertencias escritas desde hace más de tres meses. El Gobierno del Estado dice que ellos no habían hecho sino avisarle a la Delegación de la Secretaría de Comunicaciones, que es la que está ahí, en la sede del poder ejecutivo de Morelos y cuyo representante fue puesto por la propia Secretaría de Gobernación. La rama del Poder Ejecutivo señalada por el Poder Estatal. Pero el municipio parece no existir, porque el municipio ni siquiera puede controlar la parte que le corresponde de los asuntos de protección civil, que junto con los demás otros servicios de recolección de basura, agua potable, seguridad y todo lo demás, es parte de sus responsabilidades. Por lo tanto todos juegan a hacerse a un lado, y se aplica una guillotina feroz, ejemplar, contra los burócratas de medio pelo, pero la estructura de las obras públicas en México, permanece exactamente igual. Con éste accidente y con los que vengan después. ¿Por qué? Porque son tantas las manos que intervienen que se diluyen las responsabilidades y se generaliza la responsabilidad. ¿En dónde se va a encontrar la punta de la madeja? ¿En lo que dijo la Auditoría Superior de la Federación de las observaciones sobre defectos administrativos de la licitación o de las licitaciones, cuando los que ganan las licitaciones, como las empresas españolas?; esas empresas no construyen en México, sub contratan. Nunca se han visto en la calle camiones, trascabos, manos de chango, que los traigan desde Madrid para México. A los españoles les dan un papel apoyados con el financiamiento siempre de la Banca Española, por eso ganan tantos concursos, y como tienen mucho dinero llaman a alguna empresa para que les haga la chamba, y todo mundo saca una tajada y todo mundo cobra. Hacen un paso exprés en contra de cualquier criterio de ingeniería vial porque no tienen salidas, tiene dos carriles derechos. Uno de ida y otro de venida. ¡Y se acabó! Todo llega a donde tiene que llegar y cuando tienen que meter grúas y cosas para sacar a dos señores de un agujero se tardan horas en llegar; y si aparte de todo se echan la pelota y dicen “A mí no me toca eso le toca al de junto”, las personas que tuvieron el accidente se mueren de asfixia porque les está cayendo la tierra encima y los sepulta vivos.

Creemos que es un momento bien oportuno para que analicemos el conjunto de la obra pública. Si realmente es posible seguir haciéndolo así, con contratistas, sub contratistas, con unas licitaciones que a la hora de la hora nadie conoce de a de veras. Porque en una licitación es muy fácil invitar a tres amigos: “Oye yo la voy a hacer por 100, tu hazla por 150 y tu por 200, y como la mía es la más barata, luego yo les ayudo a ustedes”. Esto es muy viejo. Es un recurso muy antigüo eso de darle el contrato al que aparentemente cobra menos.

Si este asunto del socavón nos va a servir para algo, tendría que ser para que se clarifique y se dejen perfectamente delimitados los tramos de la competencia. Ahora Graco Ramírez, gobernador de Morelos, anuncia que se va a hacer un viaducto para que el agua corra paralela a la carretera y tenga desagües, etc. No se conocen los detalles de ingeniería de ese viaducto pero me sorprende mucho que lo hayan podido hacer ¡En 15 días! 15 días después del accidente cuando ni lo hicieron en los cuarenta años que el agua seguía pasando por debajo de la vieja carretera.

Los políticos y los burócratas mexicanos confunden el verbo “avisar”  con los verbos “actuar”  y “resolver”. “¡Yo avisé!”. Sí, pero no basta con que avise usted. Basta con que si ahí hay un peligro usted haga lo que tiene que hacer, porque el gobierno del Estado es responsable de lo que pasa en ese Estado. No importa si la obra es federal o no. Se arma un escándalo, se le planta personalmente al Secretario de Comunicaciones y se le dice y se le lleva a la obra, si de verdad importa el asunto. Y luego el cómodo refugio del “avisador profesional”: “!Pues yo le dije!”. Y ahí se utiliza la historia del teléfono descompuesto, en donde un señor comienza diciendo la palabra micrófono y otro señor termina diciendo la palabra que se le da la gana. Y el resultado es que la obra pública sigue siendo en su mala calidad una de las grandes evidencias de nuestro sub desarrollo como país. Y esto ocurre en el que se dio en llamar el sexenio de la infraestructura. Infra quiere decir que pasa por debajo, que está debajo. Pues sí, la infra calidad de la infra estructura, eso es lo que estamos viendo y ya sería el momento de que alguien se ponga a hacer las cosas en serio.

Así mismo valdría la pena que el Sistema Nacional Anticorrupción, por todo lo que implica la intervención del gobierno federal, intervención de particulares, las denuncias, los hechos, las muertes, las culpabilidades, en fin, se estrenara. Se estrenara  y tuviera una rama dedicada exclusivamente a la supervisión. Ahora bien, se inventó algo muy bueno para los busca chambas que se llamaba “Testigo Social”, que iban a ser -en el nombre de todos los que no tienen partidos ni están metidos en el ajo- los ojos de todos para la transparencia de las obras pública, pero los testigos sociales terminaban de socios, no socios capitalistas pero sí de socios en el reparto de dinero. Y todo lo reportaban bien.

Estas organizaciones de la sociedad civil que tanto se preocupan por todo, deberían de preocuparse por la conveniente supervisión de las obras públicas ahora que tienen un comité adentro del Sistema Nacional Anticorrupción.

México parece el país de nunca acabar, porque son obras que nunca acaban. Y ejemplos hay muchos.