A lo largo de todo el 2020 cada vez que se realiza un evento deportivo se tiene cierta nostalgia por la afición en las gradas que brilla por su ausencia en la mayoría de los casos como prevención por los contagios de coronavirus. Ayer no fue la excepción, lo que normalmente es una fiesta no sólo deportiva sino toda una experiencia, se convirtió en un evento aislado que fue completamente diferente a lo que se tiene acostumbrado.
La NASCAR Peak México llegó a Aguascalientes, esta vez sin días de anticipación ni puestos, ni actividades para la gente a las afueras del Óvalo de la ciudad. Esta vez llegaron solos y con la única idea de competir, para inmediatamente después volver por donde vinieron pensando en la siguiente fecha del campeonato. Ya una vez dentro de las instalaciones se pudo observar la grada vacía y los únicos que tuvieron oportunidad de escuchar el rugir de los motores, de sentir la adrenalina de la pista y observar la carrera fueron los miembros de cada uno de los equipos junto con los medios de comunicación que privilegiados pudimos observar una experiencia que normalmente tiene miles de ojos.
Con la capacidad de 35 mil espectadores el Óvalo de Aguascalientes se sintió más vacío que nunca siendo acompañado sólo por los motores de los coches y los equipos que también aceptaron extrañar el ambiente que hay con aficionados en cada carrera. No queda más que seguir esperando a que las condiciones del día a día permitan volver a la grada para disfrutar el deporte en todas sus modalidades.