Víctor Hugo Granados Zapata

“Neoliberal, eurocéntrica, deshumanizada, burocrática, clasista, meritocrática, conductista, punitiva, racista, competencial…”. Estos son algunos de los adjetivos con los que Marx Arriaga, director de materiales educativos de la SEP, describió el modelo educativo que hemos tenido a lo largo de casi 100 años. Fue en la mañanera del pasado martes, mientras presentaba una propuesta para el cambio del marco curricular, en compañía de la secretaria de Educación y otros funcionarios de dicha dependencia. Considero que sobra señalar que este tipo de declaraciones sin sustento alguno son lamentables, ya que a pesar de que siempre afirman tener “evidencia” con la que sostienen sus declaraciones, jamás la han mostrado e incluso se atreven a criticar lo que no conocen. No saben qué es un sistema por “competencias” y hacen señalamientos totalmente fuera de lugar con tal de promover la nueva reforma al modelo educativo que tenemos hoy en día.

Asimismo, señalaron que a través del programa “La escuela es nuestra” (LEN) van a establecer un sistema de apoyo alimentario y de horario extendido para las escuelas (una sustitución muy vaga del programa de Escuelas Tiempo Completo), argumentando que se van a apoyar a las y los alumnos más pobres de forma continuada y que, incluso, este cambio va a ampliar la cobertura de los apoyos. Lo anterior fue más una promesa vacía, ya que no han definido de cuánto es el apoyo en materia presupuestal e incluso el presidente aseguró que el pago de los horarios extendidos será a criterio de las asociaciones de padres de familia (lo cual afecta los derechos laborales de las y los docentes), una medida que incluso podría catalogarse como “neoliberal”; asimismo, la Auditoría Superior de la Federación señaló que el programa de LEN tiene serios problemas de opacidad en su ejecución durante 2020. ¿Cómo podemos confiar en que realmente van a aplicar los nuevos apoyos?

No cabe la menor duda, estamos viviendo tiempos de desastre educativo, ya que Delfina Gómez (secretaria de Educación) no ha tenido el valor de salir a los medios para decir que estamos viviendo una crisis en materia educativa. No tenemos planes de contención de la expansión de la brecha educativa ni tampoco planes para combatir la deserción escolar que ha estado en constante aumento desde los inicios de la pandemia (Ecovid-ED INEGI, 2021). Como si lo anterior no fuese desastroso, también se han difundido diversos rumores en medios nacionales de que Delfina Gómez está planeando abandonar la SEP para preparar su revancha y contender en las siguientes elecciones por el Estado de México, hay que recordar ella fue la candidata de MORENA hace 5 años por dicha gubernatura y perdió contra Alfredo del Mazo (PRI). El descaro enorme ya que decide postularse a pesar de que el TEPJF confirmó que ella les cobró los famosos “diezmos” a funcionarios públicos cuando estuvo a cargo de la presidencia municipal de Texcoco y financió campañas de MORENA.

El cinismo con el que están manejando a la Secretaría de Educación Pública jamás se había visto en alguna administración anterior. Tenemos a personas totalmente incompetentes tomando decisiones que van a ser vitales para la educación de millones de niñas, niños y adolescentes en todo el país, basándose exclusivamente en prejuicios o simulando asambleas con el magisterio. Implementar un cambio al marco curricular y planes de estudio, en medio de una crisis educativa y además con una política educativa basada en clientelismo (becas no condicionadas). Gilberto Guevara Niebla (experto en materia educativa y ex subsecretario de educación), en entrevista con Joaquín López Dóriga, afirmó que estamos viviendo el “oscurantismo” en el sector educativo, lo anterior por las descalificaciones que hacen las y los funcionarios de la SEP al modelo educativo previo, así como también señaló que dichos adjetivos son un insulto a generaciones de maestras y maestros. Lo anterior es totalmente cierto, puesto que desde que eliminaron al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) dieron a entender que no querían ser evaluados y mucho menos estaban dispuestos a buscar medidas que mejoren al sector educativo. Tenemos una SEP prófuga de la evidencia, inquisitiva e implementando un marco curricular sin pies ni cabeza. Esta falta de responsabilidad generacional nos va a salir muy cara si no actuamos ya y frenamos al oscurantismo educativo de la 4T.

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