GUADALAJARA, Jalisco.- Compañero de serenatas y cómplice de parrandas, Vicente Fernández Gómez, considerado el rey de la música vernácula y un ícono de la cultura hispanoamericana de los últimos tiempos, nació el 17 de febrero de 1940 en Huentitán El Alto, Jalisco. De ahí se explica su mote.
Hijo de Ramón Fernández Barba y Paula Gómez de Fernández, fue el único varón y el hermano mediano, ya que la mayor fue María del Refugio, y la menor, Ana María Teresa.
El sueño de Chente, quien creció en una humilde finca marcada con el número 61 de la Calle Arcediano y trabajaba como albañil para ayudar a su padre mientras alternaba cantando en las calles y restaurantes por unas monedas, se hizo realidad.
Como se lo prometió a su madre, se convirtió en un ídolo como Pedro Infante, a quien él siempre dijo admirar.
En su camino a la cúspide participó, desde los 8 años, en festivales de canto, pero el primer concurso que ganó fue a los 14, época en que su familia y él tuvieron que mudarse a Tijuana debido a su economía; luego de seis años, Fernández volvió a su tierra a seguir cantando.
Su carrera profesional comenzó tras la muerte de Javier Solís, en 1966, en la Ciudad de México, cuando las disqueras perdieron al último gran intérprete de ranchero, dejando un hueco en la música vernácula.
En ese momento, CBS México (hoy Sony Music), que antes había rechazado a Vicente, le ofreció un contrato y ese mismo año lanzaron «Perdóname». Dos años después salió al mercado su álbum de debut, La Voz Que Usted Esperaba, con éxitos como «Cantina de Mi Barrio» y «Parece Que Fue Ayer».
A lo largo de su trayectoria el tapatío recibió innumerables premios, desde nombramientos como Máximo Orgullo Hispano hasta los mayores reconocimientos de la industria musical, como lo son el Grammy y los Latin Grammy, donde fue nombrado Persona del Año en 2002.
Entre sus galardones destacados también hay varios premios Billboard, otorgados por una de las revistas más longevas del espectáculo y especializada en música.
Además, tiene una estrella con su nombre en el Paseo de la Fama, en Hollywood, California, la cual develó en 1998.
Pese a su retiro de los escenarios el 16 de abril de 2016, a los 76 años, con un concierto en el Estadio Azteca, donde convocó a más de 85 mil fans, acudió a la vigésima gala de la Academia Latina de la Grabación, en 2019, donde cantó en compañía de su hijo Alejandro, «El Potrillo», y su nieto Alex, a quien apoyó y ayudó a producir su primer disco.
Su última aparición pública fue el 6 de marzo del 2020, antes del inicio de la pandemia, cuando subió a cantar con Alejandro, quien ofrecía un concierto en el Auditorio Telmex. (Lorena Jiménez/Agencia Reforma)

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