El origen de la fiesta

En 1827, cuando aún éramos parte del estado de Zacatecas, el Poder Legislativo concedió a Aguascalientes un permiso para celebrar de forma anual una feria mercantil, la primera ocurrió entre los días 5 y 20 de noviembre de 1828.

Para esto se dispuso de una plaza que estaba frente al templo de San Diego, sin embargo, como no se quería que el evento se desarrollara en un improvisado cobertizo, en 1828 se comenzó con la edificación de El Parián que fue terminado y estrenado justo para la tercera edición de la verbena en 1830.

En 1851, se decidió trasladar la celebración al Jardín de San Marcos, pero, para aprovechar las fiestas del santo patrono del barrio, el festejo cambió de fecha al mes de abril.

EL JARDÍN

En 1831, por conducto del Cura Párroco don Ignacio Tello de la Loma, la iglesia donó un lote al Ayuntamiento para que se construyera el Jardín de San Marcos, mismo que se encontraba cerrado por una espaldera de rosales que daban un toque de romanticismo al lugar. La balaustrada que hoy conocemos comenzó a construirse el 9 de marzo de 1842, obra a la que le dio impulso el gobernador Nicolás Condell, terminándose en 1847.

Fue modificada en 1928 por el entonces alcalde Rafael Quevedo. En abril de 1891, con gran pompa se puso en función un kiosco de hierro fundido que se construyó en la fábrica La Victoria de Lagos de Moreno. Tuvo un costo de 3,585.39 pesos y funcionó bajo éste un bonito juego de agua

EL BARRIO

En 1594, la Real Audiencia de la Nueva Galicia dispuso que se admitieran en congregación a los habitantes de los pueblos circunvecinos que quisieran poblar la Villa de la Asunción de las Aguas Calientes. Poco después, en 1604, el Alcalde Juan de Montoro atrajo familias tlaxcaltecas para asentar una «congregada de indios» que se conocía como El Pueblito y, posteriormente, al unirse a la Villa, recibió el nombre de Barrio de San Marcos.

Bajo los auspicios del cura párroco Miguel Colón de Larreátegui se construyó el templo, cuya consagración tendría lugar el 15 de diciembre de 1763, arraigándose con el tiempo el culto al Santo Evangelista. Autoridades dispusieron la construcción de la balaustrada en 1842 en este hermoso vergel con el propósito de dar mayor lucidez a la «Función de San Marcos», como era conocida la feria, cuya fama se extendía en el corazón de México. Desde entonces, cada primavera, este jardín es fiel testigo de la alegría que emana y se desborda del alma popular.

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