Las campanas de Catedral también lloraron. Su sonido melancólico desde las 14:29 horas de ayer, era el preludio de una amarga noticia: la muerte del Obispo José María de la Torre Martín, quien no pudo vencer al infame COVID; estuvo hospitalizado desde el pasado 5 de noviembre.
Correspondió a la Diócesis de Aguascalientes comunicar con profunda pena y dolor, que el Pastor ha sido llamado a la Casa del Padre.
Dadas las circunstancias actuales, no habrá vigilia comunitaria de oración ante los restos mortales de Monseñor.
“A Nuestra Señora de Aguascalientes encomendamos su alma, para que lo presente a Dios nuestro Señor y le sea concedido el descanso eterno”.
José María de la Torre Martín, nació en Pegueros, Jalisco, el 9 de septiembre de 1952; desde el 31 de enero de 2008 fue Obispo de Aguascalientes (2008-2020).
Realizó sus estudios de filosofía en el Seminario Mayor de Guadalajara y en el de San Juan de los Lagos; en el de Monterrey, estudió teología.
Egresó de la Pontificia Universidad Salesiana en Roma, como Licenciado en Teología Pastoral; fue ordenado sacerdote el 1 de junio de 1980 para la Diócesis de San Juan de los Lagos; el 19 de junio de 2002 el papa Juan Pablo II lo nombró Obispo Auxiliar de Guadalajara, y se consagró como tal, el 16 de julio del mismo año.
Su principal consagrante fue el entonces Arzobispo de Guadalajara, y ahora cardenal Juan Sandoval Íñiguez.
El 31 de enero de 2008 el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Aguascalientes, sucediendo a Ramón Godínez Flores, quien falleció de cáncer en el páncreas, y cuyo periodo fue de 1998 al 2007.
Ya fue notificada la Conferencia del Episcopado Mexicano y el Vaticano, de esta irreparable pérdida; corresponde al Papa Francisco nombrar al sucesor del Obispo Chema, como lo nombraban sus allegados (QEPD). Los reporteros de la Fuente Religiosa lo quisimos mucho y lo extrañaremos más.