Desde finales del año pasado y durante los primeros días del presente, hemos sido testigos de un interminable debate sobre la viabilidad en el incremento del salario mínimo para el 2021. Fue a través de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, donde se notificó del aumento del quince por ciento, aplicable a partir del primero de enero.

El nuevo salario mínimo se determinó partiendo del actual salario de 123.22 pesos diarios, al cual se le adicionaron 10.46 pesos a través del llamado Monto Independiente de Recuperación (MIR) y, después, se le aplicó un incremento porcentual de 6 por ciento. Muy por arriba de la inflación.

De este modo, el salario mínimo vigente será de 141.70 pesos diarios en el país, mientras que para la Zona Libre de la Frontera Norte se situará en 213.39 pesos diarios.

El debate comenzó a raíz de que no se llegó a un acuerdo con el sector empresarial mexicano; el cual, dicho sea de paso, pronosticaba una progresión del 10 por ciento.

Indaguemos un poco sobre los impactos positivos y negativos, que pudiéramos ver reflejados en el corto y mediano plazo.

Dentro del marco positivo, encontramos que las presiones inflacionarias, no serán elevadas como se manifiesta en diversos círculos de opinión. Si bien es cierto que existe el aumento en el salario, éste no se da en una forma generalizada, ya que no toda la población económicamente activa, estará sujeto al mismo. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, para el mes de noviembre, había poco más de cuatro millones de puestos con una percepción menor, al salario mínimo vigente. De esta forma, observamos cómo el impacto no tendrá efectos generalizados.

De igual forma, observamos una mayor integración en el salario agrícola con el sector doméstico e industrial. Una mayor homologación del ingreso, genera un impulso positivo en la demanda agregada del país.

Para lo negativo, aunque es bajo el porcentaje de empleos que perciben el salario mínimo, el 15% de aumento puede tener un impacto contrario a la recuperación económica que se busca después del profundo daño que causó la pandemia en el país. Es muy probable, que la meta obtenida a finales del 2019, en cuanto al empleo formal, tarde tres o cuatro años en llegar a dichos niveles.

El problema principal, descansa en la falta de correlación entre el aumento salarial y una mayor productividad. Sin aumento de productividad solo generan un paulatino empeoramiento del mercado laboral.

En caso de no presentarse dicho aumento en la productividad, si pudiéramos estar hablando de una mayor inflación. Es aquí donde se crea el constante debate entre ambas posturas. Puede haber un problema inflacionario considerando que la productividad nacional está cayendo fuertemente, la caída en inversión y capital humano; como se está observando.

Como ya hemos mencionado previamente, la necesidad de hacer una mayor inversión en ciencia y tecnología, así como una mayor eficiencia en la inversión pública; nos va a evitar continuar con esta interminable discusión; ya que, evitaríamos remuneraciones bajas, al dejar de tener como talismán una mano de obra barata.

 

OVERTIME

“No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague”. Al fin, y para el bien de nuestra sociedad, Donald Trump dejó la presidencia de los Estados Unidos y se dispone, esperemos, a disfrutar su retiro en las paradisiacas playas de Florida. Hasta en su último acto como mandatario, no dejó escapar la posibilidad de segregar y polarizar a la sociedad estadounidense. La seriedad y profesionalismo del presidente Joe Biden, devolverán la estabilidad y la esperanza de un mejor porvenir para el mundo entero. Ojalá y las condiciones mas favorables para aquel país, impulsen el crecimiento del nuestro; claro, siempre y cuando nuestro mandatario lo permita.

 

 @GmrMunoz