Víctor Hugo Granados Zapata

Como era de esperarse, el pasado lunes el Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) lanzó un comunicado en el cual señaló que las clases semi presenciales estarán suspendidas durante dos semanas, lo anterior en virtud del aumento significativo del número de contagios por COVID-19 en el estado. Con esto, miles de estudiantes van a reincorporarse a las clases en línea, así como también diferentes instituciones de educación superior han decidido suspender el regreso presencial a las aulas, salvaguardando la salud de las y los estudiantes. Dicha decisión es totalmente válida, ya que va de la mano con las exigencias del sindicato y, al mismo tiempo, de diferentes asociaciones de padres de familia en Aguascalientes, sin embargo, ¿se le dará prioridad al regreso semi presencial una vez tengamos las condiciones óptimas? ¿Se cumplirán las 2 semanas que anunció el IEA o este plazo podría ser prorrogable? ¿Cómo podría esta decisión pasar de ser benéfica a dañina?

El aumento de la cifra de contagiados, evidentemente, obliga a los gobiernos a tomar decisiones rápidas y eficaces. El Gobierno del Estado en conjunto con el Municipio, han solicitado la cancelación de eventos masivos, limitar la capacidad de los establecimientos públicos al 50% y que éstos deban cerrar más temprano, etc.; con la finalidad de disminuir los contagios. Sin embargo, también hay que recordar que esta decisión fue la misma que se implementó a inicios de abril del 2020, con la única diferencia que se le dio prioridad al sector económico sobre el educativo, es decir, primero reabrieron dichos establecimientos y eventos masivos antes que las escuelas. Por ello, es imperativo pensar en cuáles serán las prioridades del estado en esta ocasión.

El problema aquí es que a pesar de los esfuerzos que haga el IEA, la estrategia a nivel federal nos conduce a un panorama gris y complicado en el sector educativo. Actualmente, la única prioridad de la SEP es la vacunación de las y los docentes, dejando de lado los programas de apoyo sustanciales para combatir la brecha educativa y, sobre todo, el abandono escolar. Por ello, toda decisión que tome el Gobierno del Estado debe ser pensando en los retos difíciles que tenemos en este sector, desde qué tanto podría impactar en el desempeño académico de las y los estudiantes el darle continuidad a la educación a distancia, hasta que incluso el cierre de las aulas pueda conducir a más estudiantes a abandonar sus estudios.

Por otra parte, el rezago educativo y sus implicaciones son un tema que no se ha visualizado en la opinión pública. El Banco Interamericano para el Desarrollo (BID) estimó que el impacto de la educación a distancia en el ingreso futuro de las y los estudiantes podría significarles pérdidas entre el 3.8% y 15.8% de sus ingresos futuros a consecuencia de los modelos de educación a distancia (debido a la pérdida de capital humano) y las diferentes variables que puedan incidir en su desarrollo académico (condición socioeconómica, familiar, brecha educativa, etc.). En este tenor, el BID considera que Aguascalientes es una de las entidades federativas con mayor índice de retorno de inversión y alta escolaridad (junto con estados como Nuevo León, Ciudad de México, Campeche, entre otros), el impacto estimado aun debe tomarse en consideración por parte de las autoridades educativas a pesar de que nos encontramos en el “mejor” escenario (a diferencia de entidades como Chiapas, Oaxaca, Veracruz, etc.).

En este mismo sentido, académicos especializados en temas de evaluación sugieren que el impacto de la educación a distancia afecta más a las y los estudiantes en situaciones de pobreza, así como también a aquellos que cuentan con algún tipo de discapacidad (De Hoyos, 2020). Por lo tanto, creer que el modelo de educación en línea es una buena idea a largo plazo es una irresponsabilidad enorme, el sector educativo requiere prioridad y ésta debe verse reflejada en las decisiones de las autoridades y, al mismo tiempo, en políticas públicas basadas en evidencia.

Regresando a la pregunta inicial, ¿Cómo podría tornarse la decisión de regresar al sistema en línea en algo dañino? Al momento en que la educación pública pierda su lugar en la agenda pública estatal y le demos prioridad al sector económico (en cuanto a la reapertura escalonada) o peor aún, a las campañas electorales. Apostarle a la educación a distancia implica afectar a las y los alumnos con mayores desventajas, poniendo en riesgo su futuro económico y profesional. Hay que cuidar nuestra salud y tomar las medidas correspondientes, eso no lo pongo a debate, sin embargo, cuando las condiciones comiencen a mejorar debemos impulsar el regreso paulatino a las aulas sobre cualquier otro sector. La educación debe ir, hoy más que nunca, primero.

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