El jueves pasado, la Junta de Gobierno del Banco de México decidió incrementar en 25 puntos base el objetivo para la tasa de interés interbancaria a un día para posicionarla en un nivel de 4.5%. Esta decisión representa el tercer movimiento alcista por parte del banco central en lo que va del año, teniendo como pronóstico, cerrarla en un nivel aproximado de 5 – 5.25%.

Indaguemos un poco sobre las bases del incremento, consecuencias; así como, la actualidad del tema en el mundo.

Es una realidad que la actividad económica mundial continúa recuperándose, con cierta heterogeneidad, entre los países con mayor acceso a vacunas. Vemos cómo en ciertos países avanzados, los estímulos fiscales aplicados fueron de gran impulso para levantar su economía. Mientras que en los países en vías de desarrollo, la evolución de la aplicación de las vacunas ha logrado reactivar sus actividades productivas, en sendas de lograr una recuperación total.

En términos generales, el Banco Mundial pronostica un crecimiento económico mundial a la orden de 5.6%. Si bien es cierto que el porcentaje es alto, aún no podremos superar los niveles prepandemia.

A pesar de la reactivación, la producción mundial será alrededor de un 2% menor a lo que se proyectaba antes de la pandemia. Para el siguiente año, las pérdidas de ingresos per cápita no se habrán revertido para la mayoría de las economías en desarrollo.

Entre las economías más vulnerables, en donde la vacunación se ha retrasado, los efectos de la pandemia han anulado los logros obtenidos en materia de reducción de la pobreza y han agravado la inseguridad. México, sin ser parte de este grupo de países, si ha sufrido de estas consecuencias.

De la mano de la recuperación económica, se ha presentado una consecuencia que pudiera marcar un nuevo camino para la política monetaria en el mundo entero: la inflación.

Siempre que vivimos ciclos bajistas en las fluctuaciones de la economía mundial, nos encontramos con bajas en tasas de referencias, con la finalidad de disminuir el costo del dinero y poder alentar la actividad comercial. Sin embargo, conforme la economía se va calentando, se comienza a generar un alza generalizada en los precios, la cual, de no ser contenida, pudiera ser sumamente perjudicial para el poder adquisitivo de la sociedad, en particular, para la gente más vulnerable.

Es aquí donde los bancos centrales comienzan a incrementar el costo del dinero, con la finalidad de poder desacelerar la economía y buscar mitigar las presiones inflacionarias.

Para el mes de julio, la inflación interanual, según el INEGI, se posicionó en 5.81%, lo que lo sitúa muy lejos de la meta del banco central –entre 2 y 4%-, por cuarto mes consecutivo. Por tal motivo, se presenta un cambio en la política monetaria del país.

Este problema no es sólo para nuestro país. Un gran número de naciones se encuentran cambiando el rumbo de sus decisiones con la finalidad de disminuir sus presiones inflacionarias, las cuales se encuentran por los cielos, Brasil (8.9%), Rusia (6.4%), Estados Unidos (5.4%); está la Unión Europea, que venía arrastrando problemas deflacionarios, ahora tendrá que elevar sus tasas de referencia.

Seremos testigos de un nuevo rumbo en la política monetaria mundial, así como un largo proceso de aumentos en las tasas de referencia.

OVERTIME

Después de veinte años de intervención militar, el gobierno de Estados Unidos decidió poner fin a su participación con fines de lograr estabilizar a Afganistán. A consecuencia de su salida, los guerrilleros talibanes tomaron, en un santiamén, el control del territorio, instaurando un nuevo régimen. Comienza un juego de ajedrez en la geopolítica del mundo, entre las principales potencias del mundo. Sólo esperemos que el territorio afgano no se convierta en refugio para el terrorismo, ni en un esparcimiento del islamismo radical.

 @GmrMunoz

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