Desde hace unos pocos días, la capital de la República Mexicana cuenta con el “anhelado” segundo aeropuerto internacional que tanto se necesitaba; sin embargo, la verdadera utilidad del famoso Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles parece quedar en duda y deja mucho que desear.
Basta con recordar, que el ex mandatario Enrique Peña Nieto desarrolló lo que sin duda alguna parecía y pretendía llegar a ser el “hub” más grande de Latinoamérica; sin embargo, un capricho presidencial de la “Cuarta Transformación” decidió invertir más del doble del presupuesto en destruirlo y en la edificación de un aeropuerto alternativo que representaría los principios de la “austeridad republicana”.
Con motivo de la reciente puesta en funcionamiento del AIFA, infinidad de videos e imágenes han circulado en las redes sociales. Siendo que, desafortunadamente percibo que no hemos podido despertar y darnos cuenta de que el Presidente ha logrado distraer nuestra atención una vez más con cosas tan absurdas como las figuras y recuerdos con la figura del mandatario mexicano; o la existencia de puestos de comida mexicana en los que la tlayuda, el pambazo y el paste hidalguense, privilegian su lugar frente a las grandes cadenas norteamericanas que usualmente abundan los aeropuertos internacionales.
Mencionado lo anterior, no podemos ni debemos olvidar que lo verdaderamente importante aquí es la viabilidad de este nuevo aeropuerto y la manera en la que su existencia va a solucionar o no el grave problema que ya se vivía en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México; o si este nuevo aeropuerto va a poder conectar a nuestro país con mayores destinos que permitan la captación de turismo e inversión extranjera; o si este nuevo aeropuerto será una opción más económica para que los mexicanos podamos desplazarnos en nuestro territorio y fortalezcamos la economía local, entre muchas otras incógnitas más que han quedado en el olvido gracias a las habilidades con las que este gobierno ha venido desarrollando su agenda de acción. Aunado a lo anterior, parece ser que pocos son los mexicanos que no olvidan el principio de austeridad que pregona la “Cuarta Transformación” e intentan nadar contra corriente para evidenciar e investigar quiénes son o fueron los contratistas del nuevo aeropuerto y cómo es que el recurso fue gastado.
Con independencia de que los seguidores del mandatario se jactan de promover que la construcción del nuevo aeropuerto fue realizada en tiempo récord, no podemos olvidar que se prometió un proyecto y se entregó uno totalmente distinto. Esperemos entonces, que por el bien de nuestro país y la conectividad que merecemos, por lo menos las dos pistas restantes para el despegue y aterrizaje de las aeronaves, puedan ser una realidad y no queden en una ilusión.
El tiempo será el mejor verdugo para determinar si el nuevo AIFA ha sido un acierto o se convertirá en el elefante blanco del presente sexenio; habrá que darle el beneficio de la duda y esperar a que reluzca esa austeridad, transparencia y honestidad que tanto se pregona. Dejo el tema en el tintero, agradezco el favor de su lectura y les deseo un muy feliz fin de semana.

Correo: davidreynoso@sapiensiuventus.com
Twitter: @davidrrr

¡Participa con tu opinión!