A finales de la década de los 50 se generó en el país una coyuntura de inconformidad, la industria pública del ferrocarril comenzó a tener una catarsis de inconformidad que desembocaron en una de las primeras movilizaciones masivas en contra del gobierno “revolucionario” del PRI. Del gremio ferrocarrilero emergió el liderazgo de Demetrio Vallejo, donde dicho sector obrero manifestaron su inconformidad por las condiciones laborales de una manera que impactó al sistema político mexicano.

En Aguascalientes por ser una de las principales industrias del pequeño estado, también se comienza a manifestar un ánimo de inconformidad en el sector obrero, entre dicho descontento estaba la de algunas empresas que tenían relación con el sector de los talleres de ferrocarril, como lo era la Fundición de Fierro y Talleres Mecánicos Lawrence del estadounidense Luis B. Lawrence, conocido como El Gringo Lawrence, que junto a otras empresas tenían juicios laborales y amagos de huelga. Además de que los trabajadores comenzaron a ver y sentir la falta de apoyo de sus organizaciones sindicales, tal era el caso de la Federación de Trabajadores de Aguascalientes, que dejó solo a los obreros, de ello daban registro los periódicos “12 factorías han sido emplazadas a huelga, cuatro de ellas el lunes de la presente semana, una el martes y siete el día de ayer, según informó el presidente de la Junta de Conciliación y Arbitraje, el Lic. José Antonio de la Torre” (Sol del Centro, octubre 1958). El charrismo sindical era tal que sin desparpajo el líder estatal de la FTA Ángel Venegas declaraba “el aumento no vendrá a beneficiar a la clase trabajadora, sino lo contrario… dichos aumentos sólo son aprovechado por los comerciantes”.

Sobre este tema, Ramón Báez, que fuera trabajador y líder ferrocarrilero, además de militante de la izquierda dejó una crónica con un estilo vivencial y natural plasmado en el libro Movimiento Vallejista en Aguascalientes, de él retomo partes substanciales.

En el caso de los trabajadores del ferrocarril en nuestro estado, la vida interna laboral era más intensa, tradicionalmente existían dos grupos que se disputaban la dirección del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana el que tenían el control “Grupo 14 de Octubre” y su leal oposición el “Grupo Hidalgo 96”. Ya que como se describe “Por ese tiempo aparecían volantes pegados en los baños y en otros lugares, con leyendas en contra del charrismo sindical del STFRM y consignas como ¡FUERA RATAS DE NUESTRO SINDICATO!” (Báez, 2003).

En octubre de ese 1958 se renueva la dirección del Sindicato ferrocarrilero, lo encabezó Leobardo Quiroz Moreno diputado local y miembro del PRI, la base sindical se encuentra con dos demandas por un lado, la exigencia pronta y continua de los pagos, “la empresa-gobierno argumentaba que no había dinero o bien que las listas de pago no estaban terminadas” (Báez, 2003) y en varias regiones y secciones sindicales del STFRM del país se comenzaba a exigir un aumento de 350 pesos mensuales “Esta demanda estaba cobrando fuerza en todo el gremio, para lo cual se formó una comisión de la que era aparte integrante el gran Demetrio Vallejo Martínez” (Báez, 2003) a lo que el 20 de junio en el horario de la salida del turno matutino y con mayor número de trabajadores (unos tres mil trabajadores) se encontraron con un improvisado mitin por la calle 28 de Agosto, por parte de ferrocarrileros que venían por parte de la Gran Comisión de otras regiones del país, por parte de Aguascalientes estaba e intervino Enrique Santoyo “quien arengaba a los trabajadores a luchar por la destitución del Comité Ejecutivo de la Sección II” que recientemente había sido nombrada.

Al día siguiente 21 de julio se llevó a cabo una asamblea, fuera de las instalaciones del STFRM ya que la dirección oficial impidió la entrada; aproximadamente a las 5:30 se designaron representantes por cada ramo de trabajo “Ángel Venegas Ahumada por Transportes, Ricardo Romo por Vía y Conexos, Antonio Pérez Enríquez por Oficinas, Fausto Reyes por Talleres y Miguel Romo González como Secretario de Actas” (Báez, 2003) la asamblea la dirigió Enrique Santoyo quien comenzaba a asumir el liderazgo del movimiento. Cabe hacer mención que la naturaleza de la inconformidad no estaba ni penetrada, menos dirigida por el grupo Hidalgo, la leal y blanda oposición a la dirección institucional, sino que fue legítima y espontánea de las bases y liderazgos naturales como lo dice Ramón Báez “El gigante dormido estaba despertando, aquella masa de obreros crecía…” por lo que el 23 de junio en un mitin sobre Alameda a la altura de Los Arquitos el colectivo inconforme vota y asume como propia la lucha del aumento de los 350 pesos y los paros como medida de presión hasta obtenerlos.

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