La represión

A lo largo del mes de marzo, la dirigencia nacional del STFRM encabezada por Demetrio Vallejo decidió convocar a una reunión nacional en Aguascalientes para el 24 de marzo. El motivo, los preparativos para la organización de su Congreso Nacional, con representación de las secciones de todo el país, esto denotaba la importancia de Aguascalientes en el movimiento Vallejista nacional. Pero la tensión de las pláticas entre empresa y sindicato provocó los amagos de la huelga desde el día 20, por lo que entró en un impasse dicha reunión.

En Aguascalientes la tensión también era intensa, Romo Chávez era el super intendente y era acusado de no estar de parte de los trabajadores, “tan alabado como beisbolista y repudiado por su servilismo” (Báez, 2003). Finalmente, el 25 de marzo se convocó nuevamente a una huelga, y nuevamente la Junta de Conciliación y Arbitraje la declaró ilegal. Pero ante esta nueva huelga, ahora las acciones del gobierno serían distintas.

Al medio día llegó el telefonema a Ángel Venegas donde se instruía a parar labores desde la 1:30 a 2:30, precisando que solo serían las áreas administrativas o de trabajo pero que no afectaran las salidas de trenes, “PELIGRO DE QUE EL PARO SE EXTIENDA A TODOS LOS F.C.” (El Heraldo, 25 de marzo 1959) anunciaba las ocho columnas del miércoles del periódico El Heraldo. Fue hasta el día 26 que pararon los trenistas las primeras planas de ese día advertían “Orden del Gobierno: Poner en Movimiento los Trenes”, posiblemente con la intención de persuadir e inhibir la intención del sector de trenistas, pero ya estaba la huelga operándose, “estos serían progresivos: el viernes de una hora, el sábado de dos horas y así sucesivamente” (Báez, 2003). Las crónicas del viernes 27 comienzan a establecer una polarización “Comienzan a definirse dos corrientes en la población. Una, que simpatiza con el movimiento y acepta los paros, es un grupo mínimo de gente el que piensa así. La otra corriente, en franco disgusto condenando no a los trabajadores ferrocarrileros, sino a los dirigentes de izquierda que los están llevando a terrenos peligrosos…”, (El Heraldo, 27 de marzo 1959).

Al día siguiente se comenzaba a notar hacia dónde tendería la estrategia gubernamental, una nota periodística decía “El Fiscal Federal ha intervenido ya. Dice que aplicará sanciones”. Finalmente, el día 28 de marzo ocurre una detención masiva de dirigentes nacionales, encabezados por Vallejo, y locales en distintas secciones de los estados, la cifra de detenidos se estimó en más de 500 rieleros.

En Aguascalientes, a media noche son detenidos Ángel Venegas Ahumada, Rodrigo Cervantes López, el rumor también decía que Gil Gómez estaba detenido, pero no, él se atrincheró con otros dirigentes como Manlio Faz y Juan Rodríguez, en compañía de decenas de colegas rieleros en el edificio de Madero. En la madrugada se decide que Gil Gómez -ya que formaba parte del comité nacional del SNTFRM y era exdelegado nacional- se fuera al Distrito Federal a reportar lo que estaba pasando en Aguascalientes, allá fue detenido junto a los dirigentes nacionales Vallejistas en las redadas desatadas contra ellos.

Por la mañana, la base ferrocarrilera Vallejista, al despertar con las noticias de las detenciones de sus líderes nacionales y locales, se apresuraban a realizar un paro total, pero se encontraron las instalaciones de talleres y oficinas tomadas por soldados y policía, quienes seleccionaban quiénes podían entrar, por lo que fueron al edificio del sindicato a encontrarse con los dirigentes que estaban tomando las riendas de la lucha, encabezados por Manlio Faz, ya que sin Ángel Venegas ni Gil Gómez, ni otros tantos dirigentes, él tenía un importante liderazgo moral. Ya entrada la noche, llego la policía y el ejercito al edificio sindical, a empujones y con las armas por delante abrieron la puerta y entraron encabezados por el entonces jefe de la Policía Judicial, Juan Damián, y un coronel del Ejército “…´¿Quién es la cabeza aquí adentro?´ Nosotros le contestamos que todos éramos cabeza, enseguida nos dijo ´entonces salgan todos de aquí´ y ordenadamente todos salimos…” (Báez, 2003). Ya afuera se encargaron de disolver grupos de más 4 rieleros en las calles.

Los diarios describían que se les acusaba de violar el artículo 269 bis de la Ley Federal del Trabajo, asociación delictuosa, ataques a las vías federales de comunicación, entre otros delitos.

Se realizó otra manifestación, ahora solo de mujeres, más de tres centenares se estimaba, esposas, novias, amigas, hijas, sobrinas y nietas de los ferrocarrileros detenidos, la policía municipal encabezada por Álvaro Elías Pamenes, junto a sus elementos policiacos, las “disuadió” de disolver dicho mitin. Una fotografía muestra la vanguardia de la manifestación, a las mujeres caminando y con un cartel improvisado “Pedimos justicia para los ferrocarrileros”, la descripción de la foto dice “Manifestación.- Un grupo de trescientas mujeres ferrocarrileras pretendían realizar ayer por la tarde una manifestación, pero la policía la disolvió enseguida”, (Báez, 2003); “Desfile femenil se impidió ayer. Mujeres del pueblo y rieleras organizaron ayer en la tarde una manifestación con mantas alusivas que protestaban por la situación del elemento ferrocarrilero. Se dirigían a la residencia del Gobernador del Estado cuando fueran convencidas por el inspector General de Policía de que debían desistir de tal acto.”, (El Heraldo 31 de abril 1959). Al día siguiente se da conocer la detención de cuatro líderes, entre los que estaba Micaela Pérez Contreras, una de las pocas mujeres líderes del movimiento que junto a otros tres rieleros fueron consignados. “Cuatro personas se encuentran detenidas por orden del Agente del Ministerio Público Federal, una de ellas mujer y lideresa. Micaela Pérez Contreras y Raúl Fuentes Pérez fueron capturados y puestos a disposición del licenciado Rodrigo García, acusados de soliviantar a los trabajadores y hacer agitación.”, (El Heraldo, 1 abril de 1959). Así se queda registrada la participación de las mujeres como agentes activos en el movimiento Vallejista en nuestro estado.

La andanada de represión no terminaba, el 31 de abril fue destituido de su empleo el líder Ángel Venegas, que aún estaba detenido, la decisión fue de Romo Chávez, súper intendente de los talleres. Ese mismo día por la mañana se realizó una manifestación. “Alrededor de la 9hrs bajo el puente del Río de la Fundición. Los soldados detuvieron a sesenta rieleros por varias horas” (El Heraldo, 1 abril 1959). El mensaje era claro, todo lo que oliera a Vallejismo, tendría repercusiones.

 

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