La lucha no acaba

La festividad del triunfo electoral para que el Vallejismo ganara la Sección 2, se convirtió en embriaguez que llevo a la base de ferrocarrileros a tomar represalia con los llamados “Baños de Pureza” en los cuales bañaban con chapopote a los que no los apoyaron en los paros que, dicho sea de paso, los lideres, encabezados por Ángel Venegas Ahumada, rechazaban. Lo anterior sumado al sorpresivo asesinato de alguien que no apoyó “los paros”, José de Alba González en los talleres del ferrocarril comenzó a enturbiar el ambiente en el riel hidrocálido.

El 1° de septiembre se convocó a una asamblea de la Sección 2, para tratar únicamente el asunto del presunto asesinato, donde se aprobaron tres puntos: “1) Traer inmediatamente investigadores de la Ciudad de México para que se encargaran de esclarecer el asesinato, 2) Los directivos y trabajadores de la sección II no son responsables del hecho incalificable… 3) El asesinato fue cometido por personas ajenas a la organización sindical”, (Báez, 2003). Con esto querían contener daños y no dar pretextos a las autoridades locales o nacionales, que claramente veían al Vallejismo como un rival al régimen priista. El martes 3 de septiembre, en la primera plana de El Sol del Centro, se tituló una nota con “LA PROCURADURÍA DE JUSTICIA DIO LOS PRIMEROS PASOS Y TRATA DE DETENER A LOS RESPONSABLES” (El Sol del Centro, 1959), además de que en los meses siguientes la Procuraduría incentivaba a que se presentaran denuncias por las agresiones de los baños de chapopote. Un expediente se estaba conformando, “la maquinaria maquiavélica del gobierno trabajaba en silencio” (Báez, 2003).

Paralelamente, una estrategia de zapa se comenzó a llevar a cabo por parte de los grupos que antes tenían influencia en el sindicato “14 de Octubre” e “Hidalgo 96”, que además de realizar reuniones para desgastar las bases Vallejistas, tenían una estrategia de provocación para generar enfrentamientos y siguiera la percepción de rijosidad por parte de los Vallejistas.

En cambio, la estrategia de Ángel Venegas era distinta, buscaba tener simpatías con otros gremios obreros y sindicales, por ello replicó la estrategia nacional de Vallejo de la “Unidad Proletaria” con pretexto de buscar la derogación del artículo 145 de la Constitución, que contenía el delito de “Disolución Social”, donde en Aguascalientes se llevaría acabo un mitin el 16 de octubre, en el que se adhirieron la Federación de Obreros y Campesinos, la Cámara de Propiedad Urbana y el comité local del Sindicato Nacional de Redactores de Prensa. Así pasaron los meses que restaban de 1958, con una normal pero agitada vida sindical.

Desde los primeros días de enero de 1959 se comienza los “estiras y afloja” de un nuevo conflicto laboral, una nota del 8 de ese mes dice: “Los Rieleros Irán a la Huelga en Caso que se Haga Necesario” (El Heraldo, 8 de enero 1959). Además de que tanto a nivel nacional como en el estado se comenzaba con unconflicto laboral más, el de los telefonistas. “Aguascalientes se Sumó También a la Huelga de los Telefonistas” (El Heraldo, 28 de enero 1959), donde la sección 28 de dicho gremio perteneciente a Aguascalientes, desconoció y nombró nuevos líderes, ese era el ambiente de lucha laboral que se vivía.

Para el primero de febrero se realiza otra gran manifestación de unidad proletaria con motivo de la conmemoración de la constitución del Sindicato Ferrocarrilero. “…Estuvieron presentes el Sindicatos de Electricistas, Campesinos de Cañada Honda pertenecientes a la CNC, Obreros de Goodrich Euskadi, Asociación de Artes Gráficas, TELEGRAFISTAS, representantes del FUPA, Federación de Sindicatos Obreros y Campesinos, Sindicato de Mineros, Sindicato Nacional de Redactores de Prensa” (Báez, 2003). Las ocho columnas de los diarios locales lo registraron como “Obreros y Campesinos Unidos en Fraternal Conmemoración” (El Heraldo, 2 de febrero 1959), acompañado de fotografías que registran la magnitud del evento.

En una asamblea realizada el domingo 15 de febrero, los ferrocarrileros comienzan a amenazar con una nueva huelga, otras primera plana dice: “LOS RIELEROS DECIDIDOS A IR A LA HUELGA”, y en el cuerpo de la nota destacan que “se demostró que hay entre todos los trabajadores una gran unificación, pues a pesar de habérseles hecho con urgencia la cita y no haberse suspendido las labores normales en el taller, había en el salón de sesiones de la Sección 2 aproximadamente 800 personas, o sea aproximadamente un 20 por ciento de sindicalizados” (El Heraldo, 15 de febrero 1959).

Para el 21 de febrero se convoca a una manifestación por parte del sindicato, la finalidad es “demostrar tanto a la empresa como a la opinión pública que el Sindicato Ferrocarrilero se encuentra estrechamente unido y es mejor acceder a sus demandas, pues si es necesario llegar a la huelga lo harán como un solo hombre” (El Heraldo, 20 de febrero 1959). El 23 de febrero se tomó la decisión de llevar a cabo la huelga a nivel nacional, cuya principal demanda era aumentar el salario un 16,66% por encima de los 215 pesos ya conseguidos. En Aguascalientes se estableció un comité, encabezado por Ángel Venegas y se colocaron las banderas rojinegras el 24 de febrero de ese 1959, pero al día siguiente la junta de conciliación y arbitraje declaró ilegal dicha huelga y emplazó que en 24 horas se levantara. El movimiento Vallejista accedió, pero solo postergó la lucha aproximadamente un mes más.

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