El tenso camino del triunfo

El 17 de julio los aguascalientenses, comisionados por el movimiento Ángel Venegas Ahumada, Rodrigo Cervantes y Jesús E. Araujo dieron a conocer un desplegado que no reprodujeron los diarios locales, pero que estaba dirigido al presidente de la República y que en sus párrafos finales decía “solicitamos urgentemente su intervención para solucionar este conflicto, porque como trabajadores libres y ciudadanos mexicanos, creemos tener amplia libertad de nombrar a nuestros legítimos representantes” (Báez, 2003), por lo que el 26 de julio retomaron los paros escalonados registrándolos la prensa de la siguiente manera “NO LLEGARON A NINGÚN ACUERDO CON LAS AUTORIDADES DEL TRABAJO Y PARALIZARON AYER LOS FERROCARRILES” (Heraldo, 27 julio 1958). Se inicia en la Ciudad de México una negociación y se entra en un impasse hasta el día 31, donde ante el fracaso de las pláticas se retoman los paros en el país y nuestro estado por dos horas, y como en el anterior fue escalando una hora diaria hasta el domingo 4, que pararon cinco horas.

Un día antes, a nivel nacional se anunció el cese de los trabajadores que se negaran a trabajar y además de que en Aguascalientes, el intendente de los talleres, junto con personal del ejército recorrieron cada una de las áreas arengando que se trabajara, y donde el personal se negó comisionaron personal de confianza.

Una fotografía en primera plana con soldados en las instalaciones se describía: “Con el personal que quiso trabajar, dando muestra de patriotismo, se empezaron a mover los trenes en esta división, protegidos por miembros de nuestro Ejército Nacional” (Heraldo, 4 agosto 1958). Por su parte, Ramón Báez describe: “De pronto aparecieron dos camiones repletos de soldados armados hasta los dientes, nos rodearon y colocaron dos ametralladores en posición de tiro. También llegaron decenas de policías preventivos, judiciales, ´orejas´ de gobernación” (Báez, 2003).

Los siguientes días los periódicos dan notas como; “Reunión Vallejista fue disuelta por el Ejército”, “Por la Fuerza Desalojarán a Vallejistas de Talleres”, pero el 6 de agosto llamaron la atención dos notas: “Otro rielero es detenido por la Fuerza Federal” y decía el cuerpo “Acusado de intento de sabotaje al tren extra que salió ayer a Felipe Pescador, está a disposición del Ministerio Público Federal Luis García Ramírez, mecánico de 37 años” (Heraldo, agosto 1958), y en la otra nota en primera plana “QUE SE SOLUCIONA CONFLICTO RIELERO” (Heraldo, 6 de agosto 1958); en el cuerpo de la nota se deja como especulación dicha solución. Pero ambas noticias reproducidas en los diarios locales, generaron un ambiente de incertidumbre en los trabajadores del ferrocarril, la detención de uno de sus compañeros con visibles tintes políticos, ya que como lo registra Ramón Báez “sólo trataba de convencer al maquinista… de que no moviera el tren” y en cuanto a la solución relata, “los dirigentes del movimiento encabezados por Ángel Venegas, comunicaban a la raza que aún no tenían ningún dato, puesto que no se habían podido comunicar con la dirigencia nacional” (Báez, 2003), lo que deja entrever que existía una tensión y que cualquier información generaba incertidumbre.

La realidad es que sí se logró un acuerdo, convocar a elecciones de los comités nacionales y estatales del sindicato, pero a los rieleros les confirmaron sus dirigentes ya entrada la noche, con llamadas telefónicas de sus representantes en la Ciudad de México.

Por lo que entre el 7 y 9 de agosto se desarrollan asambleas en Aguascalientes para llevar los trabajos de las elecciones. Acuerdan quienes encabezarían una presidencia provisional del sindicato, los perfiles Pedro González y Gil Gómez serían los encargados de llevar a cabo el proceso de la elección, que se desarrollarían entre el 11 y 17 de agosto, los escrutinios del 18 al 20 y quien resultara ganador tomaría posesión el 27 del mismo mes. En cuanto a la planilla los vallejistas elegirían al líder natural Ángel Venegas, quien se registraría para secretario general por su bando.

Los periódicos registran los días que se realizan las asambleas con notas como “Los vallejistas se auguran el triunfo por gran mayoría” (14 de Agosto), “Arrollador triunfo se adjudican los rieleros vallejistas” (15 agosto), todo parecía indicar el derrocamiento del sindicalismo que llamaban “charro” y ante la derrota, sus antiguos dirigentes presentaron amparos para no ser desconocidos. Acción que causó conflicto entre ellos ya que el diputado Leobardo Quiroz que era el representante de este grupo en las pláticas en la Ciudad de México, al regresar a Aguascalientes el 14 de agosto desconoce dicho amparo y declara: “en una forma airada contestó que era completamente inexacto que él hubiera ordenado se ampararan los funcionarios de las sección del STFRM y que se avocaría a la investigación correspondiente”.

El 19 de agosto se confirmó lo que se venía fraguando, un abrumador triunfo de Ángel Venegas, líder vallejista en el estado. “Pedro González y Gil Gómez salieron a la ciudad de México llevando consigo las actas de votación” (Báez, 2003).

Ante el resultado y el triunfo del vilipendiado grupo vallejista en el estado, lo que estaba por venir sería trascendente para el movimiento y la historia obrera en la entidad.

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