Víctor Hugo Granados Zapata

Para que un sistema de educación superior pueda tener mayores y mejores repercusiones en la sociedad, es necesario impulsar la inserción de las y los egresados en el mercado laboral. Si bien, un buen programa de estudios puede ser crucial para que las y los estudiantes puedan adquirir herramientas clave para encontrar un buen trabajo, o bien, emprender nuevos proyectos, día con día es más difícil encontrar trabajo saliendo de la universidad. ¿Qué podríamos hacer para mejorar esta situación? ¿Cómo podríamos implementar las bases para apoyar a las y los estudiantes? ¿Cuál es el papel de las instituciones de educación superior? ¿Se pueden conjuntar esfuerzos entre agentes públicos y privados para lograrlo? Lo averiguaremos a continuación.

La palabra clave en esta ocasión será “vinculación”, es decir, el proceso mediante el cual las universidades establecen una serie de programas y proyectos para conectar a las y los estudiantes hacia una bolsa de trabajo, en la cual puedan iniciar su carrera profesional y ofertar sus servicios profesionales. Esta estrategia debe generarse a partir de lo que, desde academia, se le denomina la “Triple Hélice”, es decir, la unión de esfuerzos entre las instituciones de educación superior, el Gobierno y el sector empresarial. Estos proyectos emergen desde la demanda de las empresas de capital humano de calidad, personas con conocimientos en áreas especializadas que puedan aportar sus habilidades en diferentes sectores de la economía: sector industrial, financiero, científico, etc.; las universidades, por su parte, establecen convenios o “puentes” para conectar a las y los estudiantes con dichas empresas, apoyando al mercado en cuestión y así satisfacer la demanda/oferta; finalmente, el Gobierno tiene la tarea de generar vínculos entre estos dos sectores, a través de programas financiados con recursos públicos para la formación de alumnos y docentes, enfocado a satisfacer la demanda de capital humano (programas de movilidad, incentivar cursos o talleres de emprendimiento, crear exposiciones para impulsar la vinculación entre ambos, generar apoyos para estudiantes, etc.).

El problema de esta “Triple Hélice” en México es su enfoque en la generación de capital humano a un menor costo y, por lo tanto, teniendo resultados más ineficientes en áreas de alto rendimiento económico, como lo puede ser la producción de patentes, innovación en áreas científicas e incluso en apoyo a emprendimiento. ¿Cómo se da esto? En 2009, el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) llevó a cabo, en coordinación con la SEP, la elaboración de la “Encuesta Nacional de Vinculación en Instituciones de Educación Superior” (Enavi), en la cual se les preguntaron a múltiples instituciones de educación superior (públicas y privadas) sobre sus proyectos de vinculación, esto con la finalidad de comprender el tipo de enfoque que se tiene en el tema. Los resultados que arrojó dicha encuesta demuestran que entre el 89% y 87% de las IES brinda cursos y talleres a sus estudiantes para su formación académica, mientras que sólo el 16% cuenta con una incubadora de empresas, el 18.3% cuenta con programas de formación docente desde el sector empresarial y sólo el 36% oferta servicios tecnológicos (Enavi, 2009). Derivado de lo anterior, se considera que el enfoque que dan la mayoría de las IES, en cuanto a temas de vinculación, se va directo a aquellas habilidades que requieren un grado de complejidad menor y al mismo tiempo son menos costosos; mientras que aquellos sectores que impulsan áreas de mayor complejidad y requieren mayor inversión sólo pocas IES optan por tomarlas (Cárdenas y Sánchez, 2012). Otro dato interesante es que la mayoría de las IES que optan por el área de investigación son universidades tecnológicas y centros públicos de investigación.

¿Por qué es necesario tener en cuenta lo anterior? En enero de este año, el INEGI estimó una caída del 8.5% del PIB, lo cual nos sitúa en una situación económica muy difícil para todas y todos los mexicanos, sumándole que por la pandemia se perdieron, según cifras del IMSS para el 2020, aproximadamente 647 mil empleos en todo el país. Esta incertidumbre laboral se agrava para quienes estamos estudiando la universidad, puesto que la demanda laboral baja y con ello las posibilidades de conseguir un empleo formal son más difíciles cada día, es aquí donde podemos proponer un cambio desde el modelo de Triple Hélice. ¿Cómo lograrlo? En primer lugar, debemos apostar por la inversión en el desarrollo de habilidades más complejas para atraer sectores privados a invertir en nuestro país, ofertando capital humano altamente calificado en áreas de investigación, ciencia y emprendimiento; y segundo, impulsar la inversión del Estado en áreas de investigación y ciencia (Conacyt), una de las instituciones que más ha padecido del “austericidio” de la actual administración del Gobierno Federal.

Ahora, si analizamos el caso de Aguascalientes, su inversión en la ampliación de la oferta educativa a nivel superior ha tenido un gran avance. Con base en el cuarto informe de Gobierno, tenemos aproximadamente 64 mil alumnos de educación superior en toda la entidad, de los cuales 60 mil son de nivel técnico superior y licenciatura, mientras los 4 mil restantes son alumnos de posgrado; de lo anterior hay que resaltar el crecimiento de la demanda por carreras relacionadas con la ingeniería, manufactura y construcción en un 27%, lo que nos puede señalar un primer camino para optar por atraer inversión privada en estos sectores, desde el Gobierno Estatal. Esto nos abre paso para crear nuevas alternativas e impulsar mercados más prósperos para la sociedad y así poder atravesar esta situación económica tan compleja por la que estamos pasando.

La recuperación económica no va a llegar si nos quedamos de brazos cruzados, de aquí la importancia de que las universidades, empresas y Gobierno actúen de manera conjunta para impulsar el desarrollo económico de la entidad. Ésta es la oportunidad de demostrar el liderazgo de Aguascalientes y poner el ejemplo de cómo el modelo de “Triple Hélice” puede ser una ruta óptima para salir adelante, a diferencia de los recortes presupuestales del Gobierno Federal. Trabajando en equipo podremos superar esta etapa tan compleja de nuestra historia, con educación, trabajo y mejores oportunidades.