El sismo registrado el lunes en Michoacán y que alcanzó Aguascalientes, es el que se ha sentido con más energía por los efectos advertidos por la población, por lo menos en los últimos 30 años, informó el investigador de Ingeniería Civil del Centro de Ciencias del Diseño y la construcción de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, Jesús Pacheco.
El nivel de magnitud 4 registrado este 19 de septiembre en el estado puso en evidencia que los edificios altos y las construcciones cumplen con la normatividad indicada para soportar los efectos de la sismicidad en los bienes expuestos, destacó.
“Los reglamentos que están en vigor ahora consideran esta sismicidad, entonces, todas las construcciones que se han realizado están dentro de la norma, tan es así que no se han registrado daños estructurales en algún edificio y esto permite que la población pueda estar tranquila”, agregó.
Consideró la importancia de que las autoridades en materia de protección civil deban promover la cultura de la gestión de riesgos sobre eventos sísmicos a partir de este hecho, con la finalidad de que haya información suficiente para evitar pánico o temor ante este fenómeno.
“Necesitamos trabajar en algo que sea nuevo para Aguascalientes. Muchas personas jamás habían experimentado algo como el día de ayer; obliga a que el sistema de protección civil nos enseñe a convivir con estos sucesos”, agregó.
Explicó que la percepción de los sismos depende de la ubicación del epicentro y del tipo de suelo del sitio en el que se percibe el sismo, lo que será una tarea relevante para el personal técnico, con el objetivo de analizar las características para inferir los efectos de los sismos en la entidad.
Argumentó que las zonas del Valle Central de Aguascalientes, por su tipo de suelo de mayor espesor de relleno, amplifican las aceleraciones, así como las edificaciones más altas. Por el contrario, áreas como la Tomatina en el poniente y la zona oriente tienen condiciones de suelo más duro que reduce la percepción de los temblores en estas franjas.