Iván Sosa 
Agencia Reforma

CDMX.- En 2006, once años después de haber sido galardonado con el Premio Nobel de Química, Mario Molina Pasquel decidió volcar su conocimiento e influencia en la comunidad científica internacional para llevar a cabo el proyecto Milagro en la Ciudad de México y la zona conurbada del Valle de México.

El proyecto Megacity Iniciative: Local and Global Research Observations (Milagro) fue la culminación de investigaciones iniciadas por Molina desde 2002.

En vez de disfrutar de su prestigio y seguir en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en donde como investigador obtuvo el Premio Nobel de Química con Paul Crutzen y Frank Sherwood Roland en 1995, Molina optó por regresar a la Capital mexicana, donde nació y estudió en la Facultad de Química de la UNAM.

“Él decidió venir a enfrentar un problema tan complejo como la contaminación del aire, con Milagro se hicieron por primera vez mediciones con equipo en aviones, en satélites, globos meteorológicos, registros en campo que nunca habíamos hecho”, comentó Víctor Hugo Páramo, coordinador de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came), de cuyo comité asesor Molina era integrante.

Las conclusiones de Milagro, apoyado por la Nasa y operado por su entonces esposa, la investigadora del Tecnológico de Massachusetts, Luisa Molina, han sido las bases científicas de los programas para mejorar la calidad del aire.

En sus presentaciones, Molina solía exponer que si las investigaciones sobre los agujeros en la capa de ozono condujeron al Protocolo de Montreal para reducirlos, la contaminación del aire también tiene solución.

El resultado de sus investigaciones y las de expertos de 30 universidades de Estados Unidos, Europa y Japón, participantes en Milagro, ha sido que las emisiones disminuyeron, para quedar ahora en una fase estancamiento, mencionó Páramo.

“Ese es el legado que deja a las generaciones de investigadores que se formaron con él, seguir en lo mucho que hace falta para tener un aire cada vez más limpio”, indicó el titular de la Came.

Como investigadora del Instituto de Ingeniería de la UNAM, Claudia Sheinbaum recibió orientación de Molina en algunos de los trabajos con los cuales la ahora Jefa de Gobierno fue parte del panel de científicos que comprobó el cambio climático, grupo de expertos que compartió con Al Gore, en 2007, el Premio Nobel de la Paz.

En junio pasado, Sheinbaum lo invitó para promover el uso del cubrebocas como una protección ante el coronavirus, la última aportación de Molina en Ciudad de México.