David Reynoso Rivera Río

Me gustaría comenzar agradeciendo a este diario por la oportunidad que me brinda semana a semana de llegar hasta las manos de mis queridos lectores. Derivado de esta grandiosa oportunidad, es que recibí un gran número de correos y comentarios en redes acerca de mi publicación anterior, donde quiero manifestarles que independientemente del tenor de dichos comentarios, me llena de orgullo el hecho de poder lograr mi cometido, este es hacer al joven reflexionar y buscar que se convierta cada día en un mejor ciudadano.

Dicen que siempre es bueno reforzar los argumentos cuando se tiene la oportunidad, es por eso que me gustaría hacer énfasis en que los problemas que nos achacan NO SON todos culpa del gobierno, ni tampoco todos son culpa de los ciudadanos. Lo complicado del asunto es entender hasta qué punto somos culpables y responsables, por ende es ahí donde comienza la oportunidad de convertirnos en AGENTES DE CAMBIO.

Así como existen delitos y pecados que se cometen por omisión, creo que como ciudadano también existen faltas que cometemos bajo esa tesitura todos los días remotos (bien lo refería desde la literatura el gran Dante Alighieri en su Divina Comedia condenando a los rincones más obscuros del infierno a todos aquellos que se mostraban neutrales ante una crisis moral). Motivo por el cual debemos tener como aliciente principal mejorar esos aspectos. Tengo la oportunidad de conocer gente tanto en el gobierno como fuera de él, que cuentan con una sólida base de principios y valores bajo los cuales rigen su trabajo y buscan marcar la diferencia, dejando atrás el conformismo y adoptando cada vez con una mayor responsabilidad su rol en la sociedad.

Ahora que estamos por conmemorar un aniversario más de nuestra Revolución, es momento de hacer consciencia sobre la trascendencia de dicho movimiento y cómo, gracias al esfuerzo de miles de mexicanos, hoy en día contamos con instituciones, ya que como bien mencioné en mi publicación sobre la Soberana Convención, se pasó de las armas a las normas y bajo una construcción del andamiaje jurídico es como se inició la consolidación del nuevo tipo de Estado Mexicano, que tomó su base en la necesidad de satisfacer los principales reclamos de la sociedad.

La revolución nos entregó con el paso del tiempo, a nuestro querido México y a grandes héroes nacionales, pero, especialmente, a uno que siempre se mostró interesado en la educación, me refiero al gran José Vasconcelos quien asumió la Secretaría de Educación y siempre fue un fiel creyente de que la revolución debía permanecer en el pensamiento moral y la preparación académica de cada mexicano en cada día de sus vidas. Considero entonces importante mencionarles y por ende exhortarlos a que nunca olvidemos uno de los tesoros plasmados en el pensamiento de Vasconcelos; el amor por nuestra patria y la constante revolución en el interior de nuestras vidas.

Revolucionemos entonces nuestro amor por México y llevémoslo a su máximo esplendor, es momento de amar verdaderamente a nuestro país y sacarlo adelante entre todos, de dejar la violencia a un lado. Siempre me ha llamado la atención lo poco que en ocasiones exhibimos nuestra bandera, ya que sólo en septiembre es cuando vemos todas las ciudades, comercios y casas adornadas con nuestra bandera, cuando esto no debería ser una cuestión de patriotismo exacerbado únicamente en septiembre. Es momento de amar a nuestra hermosa bandera para exhibirla con la mayor frecuencia posible, pero con orgullo y sobre todo, SENTIRLA, de manera que todos los días nos sintamos orgullosos de ser quienes somos, MEXICANOS.