Hablar de Gonzalo Villalobos es hablar de una leyenda del beisbol mexicano y un hombre récord en el rey de los deportes, no solo como jugador si no también como mánager, ya que ha sido de los pocos en contar con estadísticas envidiables como bateador y como entrenador.
Nació en San Blas, Sinaloa, el 14 de enero del 1941, desde muy pequeño mostró talento para el deporte rey, desenvolviéndose como jardinero central, pero dejando huella en el bateo, siendo uno de los jugadores con más imparables en la historia del beisbol mexicano.
Tras haber dejado huella en la Liga Central Clase “C” con los Tuzos de Guanajuato, en 1962 logró su llamado al beisbol profesional con los Diablos Rojos de México, en donde no tuvo muchas oportunidades al estar en un equipo plagado de estrellas, por lo que se trasladó a Reynosa con los Broncos.
A partir de ahí, Gonzalo Villalobos comenzó su gran carrera en la Liga Mexicana, en 1965 conectó 168 imparables, de los cuales 12 de ellos fueron triples, jugadas que son muy raras en este deporte, pero que para él era el pan de cada día, por lo que obtuvo el apodo del “Rey de los Triples”.
Gonzalo obtuvo el campeonato con Broncos en 1969, después pasó a ser parte de los equipos de Torreón de 1970 a 1972, más tarde en 1973 y 1974 jugaría para Charros de Jalisco, y finalmente en 1975 llegaría a su último club, Rieleros de Aguascalientes.
En el equipo aguascalentense recibió un gran cariño por parte de la afición y demostró su gran amor por el equipo y la ciudad al permanecer hasta el resto de su carrera, además de haber ganado el histórico título de 1978 ante Algodoneros, en donde Gonzalo fue la pieza clave para obtener el único campeonato en la historia del equipo.
Son pocos los jugadores que han logrado más de 2,000 hits en la Liga Mexicana, siendo él uno de ellos con 2,290, además de 979 carreras anotadas, 659 impulsadas en casi 8,000 turnos al bat, logró conectar 240 dobles y 132 triples, récord que hasta la fecha parece insuperable, aunque el mismo Gonzalo Villalobos asegura que “el récord ahí está, para romperse”.
Ahora su nombre estará inmortalizado en el campo de beisbol del Deportivo Ferrocarrilero, ya que Gonzalo ha decidido seguir con su vida en Aguascalientes, formando una gran familia profesional que siempre preocupada por la mejora y evolución del deporte local.