La semana entrante, llega a su fin uno de los mandatos más polémicos y dañinos en la historia de los Estados Unidos de América. Todos fuimos testigos de cuatro años, donde la polarización, los señalamientos y la censura, fueron una constante en el día a día de la actividad política de nuestro vecino del norte.

Antes de su salida, como era de esperarse, manifestó su desacuerdo con los resultados de las elecciones presidenciales del pasado mes de noviembre, en las cuales se quedaba muy cerca de lograr reelegirse. ¿Dónde hemos escuchado algo parecido?

Sus constantes retóricas, se encargaron de alentar a una serie de inadaptados para irrumpir el acto certificación protocolario presidido por el vicepresidente Pence, en el mítico Capitolio.

En el plano económico, Trump alardea que, bajo su mandato, Estados Unidos gozó del mejor rendimiento económico en la historia del país. ¿Será cierto? Indaguemos.

Por fines de objetividad, dejaremos a un lado el caótico 2020, para basar el grueso del análisis sobre el periodo comprendido entre 2017, cuando Trump asumió el cargo, y finales de 2019. Con esto, evitaremos sesgar nuestro análisis.

Comencemos con el desenvolvimiento del Producto Interno Bruto. De acuerdo con los datos oficiales, el crecimiento del PIB fue algo más rápido en 2017-2019 que en cualquiera de los dos mandatos del siempre admirado Barack Obama. Estados Unidos también tuvo un buen resultado en comparación a otros países. Con base en información del Banco Mundial, la economía mundial alcanzó su punto máximo en 2017. En 2018 se frenó, pero la estadounidense se aceleró. En 2019, también Estados Unidos se desaceleró, pero se mantuvo por delante de los demás países. Poco que objetar en este indicador.

Sin embargo, no se repite la misma línea en el mercado laboral. A pesar de que a Trump le encanta presumir de las cifras de empleos mensuales, es difícil afirmar que, en 2017-2019, la máquina de creación de empleos funcionara a todo gas.

El crecimiento del empleo fue más lento, en comparativa del mandato anterior. En su periodo, la tasa de desempleo estadounidense cayó en relación con el promedio de las otras economías del G-7. Bajo el mandato de aún presidente, el desempleo cayó a su nivel más bajo desde la década de 60s, aunque no se trató de una anomalía a nivel internacional. La mejora estadounidense en comparación con el empleo de otros países se detuvo bajo la era de Donald. La rigidez del mercado laboral también contribuyó a aumentar el crecimiento salarial de los estadounidenses peor pagados, comparados con los demás, en un grado que no se había visto desde la presidencia de Bill Clinton.

Dentro del sector corporativo, al que Trump ayudó con menores impuestos, los recortes fiscales a las corporaciones incrementaron los ingresos netos, una razón por la cual las bolsas estadounidenses han tenido tan buen comportamiento desde su llegada a la casa blanca. Estados Unidos también se ha convertido en un destino preferido de la inversión extranjera directa.

La laxa política fiscal de Trump antes de la pandemia dejó a Estados Unidos con una deuda mucho mayor cuando estalló la crisis. Además de ese derroche, Estados Unidos ha lanzado a lo largo del año el mayor paquete de medidas fiscales del mundo, emitiendo cheques de estímulo con un valor de hasta mil 200 dólares por persona y aumentando temporalmente los pagos del seguro de desempleo en seiscientos dólares por semana; a pesar de esto, justo antes de la pandemia, la economía estadounidense parecía ligeramente más fuerte que la de otros países desarrollados.

De esta forma, podemos observar cómo el periodo comprendido entre 2017-2019, la economía estadounidense se comportó de un modo ligeramente mejor al esperado. Sin embargo, el considerar que dicho intervalo representa el mejor de la historia de aquel país, es un total disparate. El legado más grande de Donald Trump, siempre estará relacionado con el daño social que causó al mundo entero.

OVERTIME

Como era de esperarse, el presidente de nuestro país, convocó a los mexicanos a alzar la voz en contra del Instituto Nacional Electoral, ante una “posible censura”. De igual forma, achacó contra Lorenzo Córdoba, al argumentar que fue él quien avaló las prácticas antidemocráticas en el país. Se envidia a nuestros vecinos americanos, al tener cerca la salida de su “líder”; el cual, compartan una infinidad de similitudes con el nuestro.

 @GmrMunoz