Gerardo Muñoz Rodríguez

Los últimos datos emitidos por el Consejo Nacional de Evaluación de Política de Desarrollo Social, mejor conocido como CONEVAL, denotan que el 20 por ciento de la pobreza extrema en nuestro país, la cual se ha reducido en términos generales, se focaliza en la zona Sur-Sureste. Además de estos altos niveles de pobreza, más del 80 por ciento de los trabajadores de desenvuelven en el mercado informal, lo cual los priva, entre otras cosas, de poder acceder a los beneficios otorgados por el Gobierno Federal, tales como seguro social o un plan de retiro. Estados como Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Veracruz se encuentran en los primeros lugares. Estos datos contrastan de manera significativa con los niveles de vida de estados como Nuevo León o la Ciudad de México, donde los niveles de pobreza extrema no alcanzan ni el 2.5 por ciento de su población. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público, dio a conocer que el 80 por ciento de la Inversión Extranjera Directa, esta focalizada en la zona centro-norte del país, lo cual genera una desigualdad de condiciones entre estas entidades federativas.

Sin lugar a dudas, este tema debe de ser prioridad para cualquier gobierno, en cualquiera de sus niveles. Es lamentable ver como 64 millones de mexicanos no pueden adquirir la canasta alimentaria básica derivado a sus precarios ingresos. En México, tan solo 4 personas son poseedoras del 8% del ingreso nacional. Habría que decir que el piso de solución de la pobreza no solo es bajo que visión se distribuye la riqueza generada sino también la necesidad de generar más riqueza, siendo así; ¿Cómo generarla en el entorno globalizado que vivimos?

El primero de junio del 2016, fue aprobada la Ley Federal de Zonas Económicas Especiales. Esta ley tiene la firme intención de poder generar e impulsar el crecimiento sostenible de las regiones del país que cuentan con mayores rezagos en el tema de desarrollo social.

Sin lugar a dudas esta medida pinta un precedente que puede beneficiar de gran manera, tanto a los habitantes de dichas zonas, como al país entero. Basta con tomar como ejemplo a la pequeña aldea pesquera de Shenzhen, China; esta localidad de tan solo 30,000 habitantes, para el año 1980, contaba con los mayores índices de pobreza de todo el país. Dentro de una política de reforma y apertura, esta localidad fue declarada como una Zona Económica Especial, la primera de su clase. Treinta y cinco años más tarde, Shenzhen se convirtió en una gran metrópoli tecnológica que alberga a más 10 millones de residentes y es la cuarta urbe con mayor aportación al Producto Interno Bruto de la República Popular de China.

Las Zonas Económicas Especiales, son una gran oportunidad para impulsar la economía nacional, ya que a todas las empresas que decidan instalarse en la zona Sur-Sureste del país, obtendrán beneficios como la exención al pago del Impuesto Sobre la Renta, descuento del 50 por ciento en el Seguro Social, tratamiento especial para el IVA, entre otros. A través de licitación a cargo de empresas privadas, de la mano con aportaciones públicas, este proyecto, a largo plazo, puede ser la última oportunidad para eliminar la pobreza lacerante de nuestro país.

Sin embargo, este proyecto que tiene el potencial para convertirse en el motor del crecimiento del país, tiene que ir acompañado de una mejora educativa que permita a los inversionistas, además de contar con los beneficios otorgados por el Gobierno, poder integrar capital humano de calidad dentro de sus organizaciones. La UNESCO clasifica a los estados de Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Veracruz con los mayores índices de analfabetismo. Con esto se muestra que existe una relación positiva entre los bajos crecimientos económicos y la falta de educación de calidad en la mayoría de la zona sur de México.

Debe presentarse una mezcla compleja de muchos factores para abatir este grave problema. Una política social más efectiva y que cuente con una mayor vinculación con otras políticas públicas, en especial con la fiscal y educativa. En México, a pesar del avance declarado, una verdadera reforma fiscal, sigue pendiente. Los ricos viven en un paraíso fiscal. El día que realmente hagan una contribución real e importante en monto, ese día el financiamiento de la nueva política social podría tener esperanzas de existir y de lograr los objetivos, que estoy convencido que todos los mexicanos buscamos, que es dejar de ver a nuestros compatriotas vivir en condiciones deplorables y  que estos puedan acceder a una mejor calidad de vida, digna de un gran país como el nuestro.

Twitter: @GmrMunoz