Carlos Reyes Sahagún / Cronista del municipio de Aguascalientes

Concluyo con esta serie, dedicada al informe gubernamental de 1970, señalando que el 15 de septiembre las actividades desarrolladas por el Gobernador del Estado, el médico Francisco Guel Jiménez, y el representante presidencial al informe, ingeniero Adolfo de la Huerta Oriol, llegaron a su fin con la ceremonia del grito de independencia, pero antes, ambos personajes participarían en la “celebración artística”, aparte de una verbena popular, que no se llevó a cabo por la lluvia, aunque en el Palacio de Gobierno se ofreció una recepción para unas 300 personas.

Con posterioridad a la ceremonia oficial, la comitiva se trasladó al salón de recepciones del Hotel Francia, para sumarse a la Noche Mexicana organizada por el Club Rotario, “en la que se reúne lo más selecto de nuestra sociedad a gozar de un ambiente de alegría desbordante. Se suplica a los concurrentes llevar traje típico o de calle, para dar mayor ambiente al sarao”.

Antes del grito, el gobernador develó una placa empotrada a un lado del acceso al salón de sesiones de la Cámara de Diputados, a manera de inauguración de las obras de reforma y ampliación del Palacio de Gobierno, y luego cortó un listón en la entrada al Salón de Recepciones, “arreglado regiamente”. Ahí Guel recibió la bandera nacional, y se dirigió al balcón central, para oficiar como sumo sacerdote del civismo aguascalentense.

Vayan un par de aclaraciones marginales sobre esto. Quizá no sea ocioso recordar que en esa época, y hasta principios de los años ochenta, la legislatura estatal estaba asentada en el Palacio de Gobierno, y el salón de sesiones era el actual Salón Miguel Ángel Barberena Vega, en el lado norponiente de la planta alta del edificio. En segundo lugar, habría que señalar que entonces se acostumbraba que fuera una escolta integrada por diputados la que entregaba la bandera al gobernador.

Por cierto que algo no gustó al reportero que escribió la nota sobre la ceremonia patria en El Sol del Centro, dado que la remató de la siguiente manera:”Dentro, en el suntuoso salón de recepciones (del Palacio de Gobierno) algunas personas se mantenían ajenas a la solemnidad del momento, con comentarios triviales sobre determinada moda en el vestir”.

La gira, o jira, como dice el diario, prosiguió el 16 de septiembre con posterioridad al desfile cívico militar, que principió a las 9.30 horas, con “una visita a la empacadora de carnes; la apertura de la escuela El Nigromante, la iniciación de los trabajos de pavimentación en la calle Aquiles Serdán; la visita al jardín de Niños y Biblioteca de la Colonia Primavera; supervisión de trabajos de la red de agua potable y de las obras de pavimentación del sector del Anillo Periférico”, o sea la Circunvalación, actual Avenida de la Convención. Luego, en la noche tuvo lugar la ceremonia de lectura del informe.

Por otra parte, también a la esposa del representante presidencial se le preparó una serie de eventos, aunque no tuviera ninguna vela que llevar en este entierro; ningún pito que tocar en esta orquesta, y cuyo único cargo era el de cónyuge del funcionario federal. La señora Artemisa Saltamando -juro que así dice el diario que se llamaba y apellidaba- fue atendida por la señorita Leticia Guel Serna, hija del gobernador, y quiendesempañaba las funciones de “primera dama”, una figura pública ahora caída en desgracia. La gira tuvo los siguientes actos: “El martes, a las diez de la mañana, una ceremonia que celebrarán los Jardines de niños en la Plaza de Constitución; a las 13 horas, una visita a las instalaciones del Instituto de Protección a la Infancia; a las 2 de la tarde, a una comida que en su honor se ofrecerá en el (Hotel) Francia, con esposas de varios funcionarios y de empresarios; a las 8.30 de la noche, al festival artístico programado en la Exedra, y a las 11, a la ceremonia del grito”.

Además, la señora Saltamando fue llevada a las instalaciones de la jefatura de Prestaciones Sociales del IMSS, a fin de constatar “las actividades relativas al programa de auxilio que se está canalizando en beneficio de las mujeres campesinas de la zona de El Llano, quienes se capacitan en esas instalaciones sobre el manejo de máquinas de coser, de bordar e industriales”. También conoció la industria del bordado “y otros lugares”.

Finalmente, los esposos De la Huerta retornaron a México en avión, el 17 de septiembre.

Me quedan todavía unos cuantos “caracteres con espacio”, que es como en este diario se mide la extensión de estas líneas -5,277, para ser exactos-, que quiero aprovechar para felicitarme por los 17 años de esta columna, que se cumplirán mañana, fecha de 2003 en que, como sabiamente afirmara el poeta Margarito Ledesma, “vio la luz primera”. Así que vaya mi gratitud a El Heraldo de Aguascalientes, por esta hospitalidad que tanto valoro, y a usted, que cada lunes me favorece con su atención. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).