Carlos Reyes Sahagún
Cronista del municipio de Aguascalientes

La serie dedicada al mercado de Rincón de Romos tendrá ahora su conclusión. Me escribió el economista Fernando Macías Garnica, que entre 1987 y 1990 se desempeñó como delegado de Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras) en el estado -la delegación se abrió en 1987-, y me contó que en 1988 se otorgó un crédito a 15 años, para construir “la segunda planta del mercado de Rincón de Romos, tal como se encuentra en la actualidad (…) siendo gobernador del Estado el Ing. Miguel Ángel Barberena Vega y Sergio Jiménez Muñoz, el presidente municipal de Rincón. La fecha de inauguración de la segunda planta fue a inicios de enero del año 1989,”de seguro como parte de las fiestas patronales de ese año.
Macías Garnica incluyó en su información una fotografía de este último acto, en la que aparece al centro el gobernador Barberena cortando el listón correspondiente. A su diestra se observa al presidente municipal, y posterior al alcalde, a su derecha, al propio delegado de Banobras, los tres rodeados por un pequeño gentío, y detrás, ahora sí que al fondo a la derecha, la cúpula de la parroquia rinconense.
En otro orden de ideas, pero también a raíz de los citados textos, recibí el obsequio de un libro de gran formato por parte de la señora Leticia Guel Serna, publicado en 2018. Se trata del volumen “Dr. Francisco Guel Jiménez. El hombre, médico y político”, un conjunto de textos escritos por diversas personas, que pasan revista a la vida y obra de su padre, que fuera gobernador del estado entre 1968 y 1974. La señora Guel fue una testigo de gran calidad en esos años, dado que ofició como primera dama, debido a la viudez de su padre.
Ya me buscaré el tiempo para compartir con usted alguna información contenida en el volumen que, estoy seguro, será de su interés.
Muy bien; gracias por la retroalimentación a esta inútil columna, y ahora cambio de tema, aunque me mantendré en la misma época, 1970. La verdad es que la investigación que debí realizar para contarle sobre el mercado de la norteña población me dejó picado… y ahora voy a continuar, no ya con el establecimiento mercantil, sino con el informe de gobierno de hace 50 años; segundo informe de gobierno de Guel, que tuvo lugar el 16 de septiembre de 1970, que por cierto también fue miércoles, como en este año, y que tuvo como escenario el Teatro Morelos, tal y como era costumbre en aquel tiempo, o más bien prescripción de ley. Señalo lo anterior, porque luego del sexenio de Guel ocurrió que se desechó esta fecha, para realizar el informe, principalmente en noviembre, hasta ahora, que regresó a esta fecha septembrina, más o menos.
Filias y fobias aparte, los informes de gobierno ofrecen la oportunidad de ubicar en el tiempo algunas transformaciones que ocurren en la ciudad; en el estado, que están ahí, todavía a nuestro servicio, y que de una u otra forma se relacionan con nosotros. Son como balizas plantadas aquí y allá, que permiten visualizar cosas que se relacionan con nuestra experiencia de vida y que, por tanto, terminan por formar parte de nuestra historia personal.
Le ofrezco un ejemplo de lo que afirmo. Supondré que cuando usted fue niño y le enseñaban estos signos que debidamente ordenados forman palabras, que debidamente ordenadas forman ideas, rabia, belleza, maravillas, etc., fue a hacer su tarea en la Biblioteca Fray Servando Teresa de Mier, del fraccionamiento Primavera, y entonces, aquellas experiencias; aquellas tardes se incorporaron a su bagaje intelectual y/o sentimental, hasta convertirse en elementos de su historia personal, un recuerdo recurrente. Iré más lejos: supondré que fue ahí donde conoció al amor de su vida, o que hizo amigos que duran hasta la fecha, y por eso, quizá pasa por ahí sucede que la visión del edificio lo traslada a aquella época, y mueve sus labios en una tenue sonrisa. Entonces, aplique esta idea a otras cosas, y verá que funciona con prácticamente todo, escuelas, parques, templos, calles, plazas, porque en ellas hemos vivido, escrito nuestras vidas… Entonces, saber este tipo de cosas inútiles le permite a uno ubicar tiempos y lugares.
Bueno. Pues sepa y recuerde que la citada biblioteca, que por cierto fue la segunda que existió en Aguascalientes, después de la Enrique Fernández Ledesma, fue inaugurada hace 50 años, en el contexto de este informe gubernamental al que quiero dedicar mi atención.
Lo hago con este en particular, tan solo por tratarse de un informe cincuentenario, y no porque sepa que contiene en sí algo que lo hace sobresaliente por entre la pléyade de ceremonias análogas, que pertenecen a una época hoy perdida -ya no estoy tan seguro de si afortunada o desafortunadamente-; una época en que este era el día del presidente; del gobernador, y en el que se ejecutaba un ritual en el que todo era maravilloso, motivo de público alborozo, papel picado en tres colores y banda de guerra en uniforme de gala a toque y toque dianas… Hasta que llegó Porfirio Muñoz Ledo con su cantaleta, que inició con la debacle de un ceremonial que prácticamente desapareció de la escena pública, poseído por el mayor de los desprestigios… ¡Ah, qué tiempos aquellos de la docilidad priísta; el aplauso fácil y el pueblo agradecido! (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com <mailto:carlos.migrante@gmail.com>).