Daniela Perales Bosque

A nuestro alrededor, comúnmente encontramos marcas populares que han tendido por desarrollar un estilo o modelo propio de venta conocido como Fast Fashion “la moda rápida”. La ropa se ha convertido en un bien accesible y existen un sinfín de variedades, precios y estilos. El consumismo que lidera el mundo, genera inventos, compras, necesidades que muchas veces terminan por ser innecesarias. ¿Será la ropa un caso de ellos? Esta tendencia de moda es dada a la inmediatez de los cambios que proponen las marcas y existen varios efectos negativos que trae consigo el Fast Fashion.

A raíz de esto se ha comprobado que la inmediatez de las colecciones ha generado ropa con una menor calidad, prácticamente haciéndola desechable. Aún existe una serie de marcas que podemos encontrar físicamente y han estado presentes de manera tradicional, considerándoles también parte del Fast Fashion, pero ¿qué hay de la invasión de marcas únicamente en línea y a bajo costo? Son marcas, en mayor medida asiáticas, periódicamente cambiantes con los nuevos diseños y a muy bajo costo, a pesar de ser enviadas a un destino lejano. En esta tendencia, erróneamente creemos que es buena idea comprar por su bajo costo, pero en realidad son prendas de muy baja calidad que terminan por agotarse en poco tiempo.

Aunado a ello, el Fast Fashion genera una explotación masiva de trabajadores para conseguir la elaboración de prendas inmediatas, para posteriormente seguir laborando con las nuevas colecciones, en fin, una historia de nunca acabar. La elaboración de estas prendas es comúnmente realizada en países con protecciones precarias, que carecen de regulación laboral para los trabajadores como Indonesia, India, Bangladesh y México también. Es injusto el contraste que existe entre las tiendas de ropa y lo que este lugar ofrece: lugares pulcros, arreglados, perfumados, ordenados, en contraste con las condiciones en que se encuentran los talleres y maquiladoras con un abuso laboral de horarios y sueldos.

Además, no puedo dejar de lado, el efecto negativo que trae en el ambiente, no sólo la fabricación de ropa con materiales tóxicos para el que la fábrica, como aquello que produce el deshecho en el ambiente al agotarse la prenda rápidamente; Millones de litros de agua, emisiones de carbono, deshechos de microfibras, productos químicos, entre otras que han provocado que la industria de la moda sea la segunda más contaminante, después del petróleo. Es muy desafortunado, que esta industria pueda provocar consecuencias tan dañinas para el mundo, teniendo una razón de ser injustificada como es el Fast Fashion.

 

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