Luis Muñoz Fernández

Con “New Amsterdam”, la nueva serie de “Netflix”, basada en el legendario Bellevue de Nueva York, el hospital público más antiguo de los Estados Unidos, no pude evitar pensar en el Centenario Hospital Miguel Hidalgo, donde mi esposa y yo trabajamos desde hace casi 30 años.

Lo que David Oshinsky escribe sobre el Bellevue podría yo decirlo casi textualmente del Hospital Hidalgo: “… nuestro hospital público por antonomasia, el buque insignia institucional de la ciudad más grande de los Estados Unidos, donde la atención hospitalaria gratuita se ofrece a los ‘médicamente indigentes’ como un derecho, no como un privilegio… Su historia está llena de conflictos porque refleja las tendencias políticas cambiantes que han agitado al país en lo tocante a su responsabilidad con los pobres”.

Dice Oshinsky que “lo llevaron al Bellevue” es una frase casi tan antigua como la ciudad de Nueva York. En Aguascalientes solemos escuchar “lo trasladaron al Hidalgo” o “llévenlo al Hidalgo”. Esto último es habitual cuando otros hospitales admiten su insuficiencia o se dejan arrastrar por su indolencia. El Hospital Hidalgo, en ese afán quijotesco que lo caracteriza, es la última oportunidad para enderezar el entuerto. Después de él, sólo queda buscar ayuda fuera del Estado.

Creo que la mayoría de los aguascalentenses piensan que los hospitales públicos brindan una atención de peor calidad que la que ofrecen los hospitales privados. Es una percepción más o menos generalizada, fomentada incluso por el propio gremio médico. Intereses a la sombra la ley de los vasos comunicantes: las carencias de lo público alimentan la prosperidad de lo privado.

No se trata de ver quién tiene la razón, sino de preguntarnos qué debemos hacer para que nuestros hospitales públicos no sólo gocen de mayor confianza, sino que sean capaces de atender con solvencia hasta los problemas de salud más complejos.

La pandemia de COVID-19 ha puesto al descubierto la precariedad de los sistemas sanitarios públicos de muchos países y ha demostrado la necesidad impostergable de reforzarlos para enfrentar con suficiente capacidad estas amenazas. Según los expertos, es muy probable que de aquí en adelante se sigan presentando desafíos a la salud pública y a la economía similares o peores.

Quienes en todos los niveles de gobierno tienen en sus manos la toma de las decisiones sobre la cosa pública (la “res pública”, es decir, la República), harían lo correcto trabajando en este sentido. Ojalá quieran entenderlo algún día.

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