La mucormicosis mejor conocida como “hongo negro” es una enfermedad esporádica que no debe alarmar a la población en su asociación con el COVID-19, la cual es más frecuente en pacientes diabéticos, sobre todo aquellos que tienen niveles de azúcar irregulares, destacó el médico infectólogo, Francisco Márquez Díaz.
El especialista comentó que la mucormicosis es una enfermedad que se tiene en México tras señalar que a mediados de abril y mediados mayo se tuvieron dos casos en Aguascalientes, sin embargo, no es una entidad, que de momento deba alarmarse, ni hablar de otra epidemia. “Quiero pensar que esto se da en la India por cuestiones ambientales”.
Detalló que el hongo que más se ha asociado al COVID-19 es el Aspergillus y hay muchos tratamientos para ello donde incluso en Aguascalientes en los pacientes con COVID han tenido buena respuesta.
Afirmó que el factor más importante en México es ser diabético, pues son los que tienen más riesgo y el mucor es un hongo que está en las superficies y en el polvo, por lo que cualquier persona puede ser portadora en la nariz y no enfermar, pero en el caso de los pacientes diabéticos, si la diabetes está descompensada y hay cambios que generen acidez en la sangre, esto puede permitir que el hongo se active y viaja a través de vasos sanguíneos venosos y arteriales lo cual genera la destrucción de los tejidos.
Explicó que en el caso de los pacientes con COVID-19, es que se les da cortisona a muchos que ni siquiera la necesitan, toda vez que ésta es indicada en aquellos que se desoxigenan, y cuando el paciente es diabético es expuesto a esteroides, se incrementa la probabilidad de que pueda aparecer este tipo de hongo. “Yo veo 1 o 2 casos al año de mucor aproximadamente. Ya veríamos si se incrementa la casuística, pero yo lo vería más por el uso de esteroides que por la enfermedad en sí del coronavirus”.
Estableció que la característica de esta enfermedad es que empieza en la nariz, invade el maxilar superior, los huesos de la órbita, el tejido orbitario y puede penetrar al cerebro, pero de detectarse oportunamente se pueden recuperar los pacientes sin tantas pérdidas anatómicas, pero si es tardío con necrosis de la piel o del hueso a veces se tienen que hacer resecciones semejantes a las cirugías oncológicas para salvar la vida.