El director del Centro de Investigación y Desarrollo Empresarial, Alberto Aldape Barrios, aseveró que el proceso electoral 2020-2021 es un factor adicional que suma desde ya incertidumbre al desarrollo económico y financiero de México, porque los partidos políticos empiezan a mover sus intereses particulares o de grupo.
“El gran reto es cuidar la actividad financiera, pues al bajar la tasa de referencia por parte del Banco de México se vuelve menos atractivo invertir en pesos y eso hace que los inversionistas del mercado del dinero tomen sus posiciones y se salgan de los mismos, eso ha estado ocurriendo todo el año y no sólo en estos últimos meses”, aseveró.
El factor decisivo para reducir las tasas de interés es la inflación y ahí viene el reto porque al haber menos actividad económica y menos producción de bienes, habrá menos que consumir y esto ocasiona que aquellos artículos que existen en el mercado suban de precio.
Por eso, el Banco de México espera por los primeros 17 días de este mes de octubre para conocer la inflación por parte del INEGI y de esta manera se sepa si se podrá controlar la canasta básica, si es positivo el Banxico podría bajar otro cuarto de punto su tasa de interés para seguir pagando tasas de interés positiva.
Los bancos tienen la gran responsabilidad de los dineros de los ahorradores, ya que ellos toman esos recursos para invertir en créditos con el Gobierno Federal vía CETES o en las empresas a través de deuda que contratan con ellos, si dejan de cobrar intereses el problema será como pagar los intereses a los ahorradores.
Por esta razón la banca dice que se aguanta otros seis meses sin que le paguen capital e intereses, pero se van a seguir generando los intereses a lo largo de ese tiempo y tendrán que ser pagados a partir del séptimo mes de manera progresiva y de esta manera garantizar la salud del sistema financiero mexicano.
Por ello se requiere una política pública por el Gobierno Federal que no ha llegado donde haya incentivos a la producción, mejora en las condiciones de crédito a través de la banca de desarrollo y un impulso a la economía a través de estímulos a sectores importante como la construcción.