A comienzos de esta semana, recibimos la brillante noticia, por parte del titular del Ejecutivo, la adquisición de la refinería Deer Park, ubicada en Texas, Estados Unidos, por parte de Petróleos Mexicanos.

Indaguemos un poco sobre la historia de esta refinería, su relación con nuestro país, así como la búsqueda, si es que existe, sobre la rentabilidad financiera de la compra de la misma.

La llamada Deer Park Refinery, está ubicada en un condado de Texas, el cual, lleva el mismo nombre, cerca del área metropolitana de la ciudad de Houston. Construida en 1929, en plena crisis financiera mundial, por la poderosa petrolera de Shell, la cual ha sido socia de Pemex, desde 1993. Para dicho año, Carlos Salinas de Gortari aún habitaba Los Pinos y decidió comprar el 50% de la misma, justificando la inversión en una refinería privada y no en las seis mexicanas, argumentando un mayor valor en la inyección de capital en lugar de enfrentar el costo de la modernización de las locales. Para esos años, se veía a los combustibles como el futuro para todo tipo de industria con necesidades energéticas.

En la actualidad, a mediados de 2019, la refinería tenía una capacidad de procesamiento de crudo de 275 mil barriles de petróleo, posicionando como la décimo octava en nuestro vecino del norte. Tenía una capacidad de 1,500 trabajadores directos y poco más de 1,200 por contrato con varios subcontratistas, según datos de la propia SEC.

La transacción fue por 600 millones de dólares, con lo que la paraestatal nacional adquiere el otro 50% de la refinería, para hacerse el único dueño de la misma. Con esto, afirma el presidente, se busca llegar a la autosuficiencia en gasolina y diésel para el 2023. Lo que se traduce, según comenta, en el freno en los aumentos de los combustibles.

En tan solo los últimos dos años, Pemex perdió en dicha refinería 1,400 millones de pesos y cuatro mil millones de pesos para los años 2019 y 2020, respectivamente. Por tal motivo, la compra representa un bálsamo para la compañía petrolera inglesa. Ya que además de sus malas finanzas, esta se encuentra, como muchas otras, en un mundo en el cual estamos viendo cómo, día a día, las energías fósiles pierden camino ante la incontenible llegada de las energías renovables, generadas a partir de fuentes sustentables con bajo impacto para el medio ambiente.

De esta forma, México, con su paraestatal, es uno de los pocos países que caminan en la dirección incorrecta, a la de todo el mundo. En la actualidad, podemos observar cómo la mayoría de las compañías petroleras están comprando la mayor cantidad de energía renovable. Shell, por ejemplo, se había planteado vender siete refinerías para el presente año, ya lleva cuatro colocadas. Menuda diferencia.

Petroleras de la envergadura de BP y Exxon Mobil, construyen ya nuevos proyectos eólicos y solares, en una intensa competencia para suministrar energías renovables a los grandes corporativos mundiales. Estas empresas, como muchas la mayoría del ramo, rompieron récord de inversión en este sector en el 2020, y se espera que, para el año en curso, vuelvan a registrar otra cifra histórica.

Desgraciadamente para nosotros, contamos con un líder, el cual no entiende de la actualidad del mundo. Sus ideas anticuadas, de la mano de sus exacerbados caprichos, nos han puesto en el ojo del mundo, aunque no con la intención que buscábamos. Todavía, presume que, al finalizar su mandato, se entregarán dos refinerías más de que se heredaron por sexenios anteriores. ¡Santo Dios!

 

OVERTIME

El día martes, la Administración Federal de Aviación rebajó la calificación de la seguridad aérea de México a categoría dos, desde la categoría uno. Esto quiere decir, entre otras cosas, que las aerolíneas estadounidenses ya no podrán vender boletos con códigos compartidos de designación de vuelos operados por empresas mexicanas, así como tampoco se podrá llevar a cabo la apertura nuevas rutas. La razón de esto descansa en que las autoridades reguladoras de la aviación en nuestro país, carecen de los requisitos necesarios para supervisar a las compañías aéreas del país. El origen gracias al recorte presupuestario por parte del Gobierno Federal. ¡Viva la austeridad republicana!

 

 @GmrMunoz

A mi fiel lector