En los últimos días, se ha visto demasiado activos a los posibles o probables presidenciables por parte del partido Morena . Siendo que, por una parte hemos podido constatar cómo Claudia Sheinbaum ha decidido ponerse a tocar la guitarra y pretender ser “tik-toker” o a un Marcelo Ebrard “buena onda” que desea que todos los mexicanos puedan mandarle mensajes a su WhatsApp.

Por otra parte , el secretario de Gobernación ha decidido tapizar las bardas de diversos lugares en todo el país con supuestos simpatizantes que se dicen ser “amigos” de Adán; sin embargo, Ricardo Monreal continúa haciendo énfasis en que aún no son los tiempos correctos y por otra parte no ha dejado de “coquetear” con diversos partidos asegurando que él tiene la intención de aparecer en la boleta presidencial aunque no sea por Morena.

Tras el interesante análisis a todos los perfiles ya mencionados, podemos darnos cuenta que la sucesión presidencial comienza a teñirse de los más antiguos rituales del viejo PRI; sin embargo, desconocemos si el presidente realizará el famoso destape como lo dictaban dichos cánones hace más de 20 años o si por el contrario, realmente dejará que el pueblo sabio elija democráticamente a su sucesor.

Ponerse en los zapatos del ahora Ejecutivo, es en mi opinión una de las tareas más complejas ya que si bien Morena es un partido político, lo cierto es que más bien, parece una especie de secta o club de fanatismo hacia la figura de Andrés Manuel Lopez Obrador. Todos los aspirantes a la presidencia cuentan con características MUY distintas al hasta ahora “primer líder moral” y quizá el rumbo de dicho partido puede definirse tras conocer quién será el sucesor.

Morena tiene altas probabilidades de gobernar a nivel federal por los próximos seis años, mientras la oposición no logre materializar una verdadera alianza y posicionar a un buen candidato común. Siendo que, quizá tanto el PRI como el PAN sufran dolorosas derrotas, pero inexplicablemente alguno de dichos partidos o inclusive algún otro partido como Movimiento Ciudadano, pudieran plantear un gran incremento en su fuerza política si el “designado” próximo presidente no puede continuar con ese enorme peso de liderar y encausar un movimiento en lugar de dedicarse a gobernar un país.

En mi opinión, la experiencia, capacidad y probidad de dichos aspirantes, deberá ser valorada por la ciudadanía para poder contar con un auténtico Presidente de la República. Estén seguros que a través de este espacio me permitiré dar puntual seguimiento a dichos perfiles, agradezco el favor de su lectura y les deseo un muy feliz fin de semana.

Correo: davidreynoso40@hotmail.com

Twitter: @davidrrr

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