RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Después de un largo tiempo de un sinfín de dimes y diretes, así como comentarios de todo tipo en todos los estratos sociales y políticos y como no hay plazo que no se cumpla, el pasado domingo, con muchas expectativas, se llevó a cabo la famosa consulta de revocación de mandato. Y sucedió lo que se vaticinaba: una baja participación ciudadana. Casi la totalidad de las casillas tuvieron una muy baja participación. Los resultados de la consulta fueron los siguientes: Participaron 16 millones y medio de personas, lo que significó el 17.7% de la lista nominal, por lo tanto, la abstención fue de ¡82.3%! El 91.8% de los que sí fueron a votar lo hicieron para que el presidente López Obrador siga en la Presidencia de la República hasta 2024. Y sólo el 6.4% de los votantes lo hicieron para que se vaya antes. Para que el resultado fuera obligatorio se necesitaba una participación del 40% del listado nominal, pero como le comento, sólo participó el 17.7%. Es decir, el ejercicio se quedó corto en 20 millones 600 mil votos.

Sobre estos números surgen muchas preguntas. La primera es: ¿De qué sirvió este ejercicio que tuvo un costo directo de aproximadamente 1,600 millones de pesos? En términos legales no sirvió de nada. Pero tanto el presidente del INE, Lorenzo Córdova, como el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, lo consideraron un éxito. Lorenzo Córdova dijo: “Fue una jornada de votación que se debía calificar como una jornada exitosa. El proceso electoral de revocación de mandato resultó todo un éxito. Desde el punto de vista organizativo las cifras hablan por sí mismas; y no son interpretaciones, no se trata de subjetividades, se trata de datos duros”. López Obrador dijo: “Fue un éxito completo. La gente actuó con mucha responsabilidad. Millones de mexicanos. Fue un día especial, un día histórico”.

Sólo en Tabasco, estado natal del presidente, la participación superó el 30% pues su participación fue del 35.9%. En Chiapas el 27.8%, en Campeche 26.8%, en Veracruz 25.6% y en Tlaxcala el 24.9%. Estos fueron los estados con los porcentajes de votación más altos. La Ciudad de México consiguió 3 puntos porcentuales por encima de la media nacional, votó el 19.7%; en cambio el Estado de México quedó ligeramente debajo de la media con el 16.1%; Zacatecas con el 14.2%; en Michoacán el 13.7%; Baja California Sur el 12.4%; en Baja California el 12.4% y en Sonora el 12.3%. Estos fueron los cinco estados morenistas que registraron los porcentajes más bajos de participación. En Guanajuato se registró el 9.5% de participación; Durango el 9.4%; Aguascalientes el 9.3% y Jalisco el 9%. En estos estados la participación no alcanzó siquiera los dos dígitos. Estos datos son interesantes principalmente para los estados en que habrá elecciones para gobernador el próximo 5 de junio, como sería Durango y Aguascalientes, pues el porcentaje de votación fue bajísimo, no llegó ni al 10% del listado nominal. Lo que nos indica que MORENA la tendrá muy difícil el día de la elección, pues no existe la certeza de que los económicamente beneficiarios del gobierno morenista acudan a darle su apoyo a los candidatos de MORENA.

Otro dato interesante es que Nuevo León destacó como el estado con el mayor porcentaje de votos en contra de la permanencia de López Obrador en la presidencia: 15.5% votaron para que se fuera antes del 2024.

Los anteriores son los números, los datos del resultado de la votación del domingo pasado. Con esas cifras unos cantan victoria y otros un fracaso histórico. ¿Qué sigue? No sigue nada. Porque al no alcanzarse el 40% de la participación, el resultado del domingo no obliga a nada. Lo anterior desde luego que alertó al presidente López Obrador que desilusionado observó que su clientela cautiva, como lo serían los beneficiados con sus programas sociales de apoyos económicos, que son 21 millones de personas, una gran parte de ellos no salieron a votar, lo cual es muy significativo e indicativo. El presidente en la mañanera del lunes comenzó su labor de justificación por la baja participación. Y como no si en la elección presidencial en el año 2018 obtuvo 30 millones de votos y el domingo sólo 14 millones 400 mil votos fueron a favor de que siguiera como presidente. El 50% menos que hace cuatro años. López Obrador dirigió las baterías contra el INE y dijo: “¡Muy lamentable la actitud del INE! Debería de estar ahora celebrando si no hubiese puesto obstáculos. Pudieron resolver el poner las casillas; pudieron resolver el difundir más la consulta. Firmando acuerdos con los medios de comunicación. Organizando debates. ¡Pero no! ¡No hay dinero! Y por lo mismo no hay consulta”. Lorenzo Córdova por su parte dijo: “La narrativa de que esta elección de revocación de mandato tuvo el boicot del INE es falsa. Si hubo un boicot aquí es que no se dio el dinero para que se pudieran instalar todas las casillas. Ahora, ¿vamos a caer en la falacia desde el INE de decir que si hubiera habido más casillas habría habido más participación? ¡Pues no! Porque en donde tuvimos las casillas cerca votamos quienes quisimos votar”.

Estos alegatos y justificaciones es muy probable que el presidente nos los soltara por un rato, así mismo el gobierno, los morenistas y sus simpatizantes dirán que fue muy deplorable la participación del INE, pues debió haber puesto más empeño y más organización, y así más ciudadanos hubieran ido a las urnas el domingo. Y por su parte el INE dirá que quien o quienes boicotearon el ejercicio del domingo fueron los que no quisieron dar los recursos suficientes para hacer más promoción para instalar más casillas. La conclusión sería que al presidente no le salieron sus planes, más bien sufrió una decepción, la que se sumará el domingo cuando se lleve a cabo el debate de la reforma eléctrica, la cual, por lo que se observa, no la podrá sacar adelante MORENA y sus aliados por la falta de votos.

Por último, qué mal se vio el presidente al ir a votar el domingo y en vez de decidirse por una de las dos opciones, se concretó a plasmar la frase ¡Viva Zapata! Lo cual para muchos fue una falta absoluta de tacto. No sabemos si estuvo bien o mal que lo haya hecho, pero no lo hubiera mostrado. Que el hecho hubiera quedado sólo en su conciencia. Y tan no cayó bien que uno de los nietos del Gral. Emiliano Zapata, Jorge Zapata González, consideró esa acción del presidente como una “reverenda grosería”. Y entre otras cosas se lanzó hasta contra los hijos del presidente de quienes dijo que ahora son millonarios y se dan la gran vida con el recurso de los mexicanos. “El jefe Emiliano siempre estará por encima de esta clase de gobernantes corruptos que sólo buscan hinchar sus carteras de dinero. La familia Zapata no se va a enganchar con esa clase de asuntos. Hacerles caso a pendejos es como engrandecerlos”. ¿Así o más claro?

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