El pasado día lunes, la directora general del Fondo Monetario Internacional dio a conocer un reparto de reservas por un monto de 650 mil millones de dólares. Esta distribución de activos, la cual será la más grande en la historia del organismo, son conocidos como Derechos Especiales de Giro (DEG).

Indaguemos un poco sobre estos derechos, así como sus alcances y posible uso en nuestro país.

Los DEG existen desde el año de 1969, con la finalidad de fungir como un activo de reserva internacional para complementar las reservas oficiales de los países miembros del Fondo. Su valor está basado en una cesta de cinco divisas: el dólar, el euro, el renminbi, el yen y la libra esterlina.

Una vez emitidos, pueden ser utilizados como moneda de reserva que afianza el valor de la divisa local o se pueden convertir en monedas más fuertes para financiar todo tipo de inversiones.

Esta histórica cifra, será distribuida en proporción a las cuotas que son otorgadas a la institución por parte de sus 190 países miembros. Por ejemplo, Brasil, la principal economía latinoamericana, tendrá acceso a alrededor 15 mil millones de dólares, en tanto a Haití, uno de las naciones más marginadas del continente, tan sólo le fueron asignados cerca de 244 millones de dólares.

Siendo así, la dispersión de los recursos tiene la finalidad de proporcionar liquidez adicional al sistema económico mundial, complementando las reservas de los países y reduciendo la dependencia de la deuda, ya sea interna o externa.

Para el caso particular de nuestro país, el Banco de México anunció la recepción de 12 mil 117 millones de dólares provenientes del FMI. A escasas horas del anuncio de la llegada de este monto, el Gobierno Federal plantaba la posibilidad de destinar estos recursos al pago de la deuda, con la finalidad de presentar economías en el servicio de la deuda.

La tenencia de DEG forma parte de la reserva de activos internacionales y su uso está determinado por la propia ley del banco central, en la que se estipula que dicha reserva tendrá como único objeto coadyuvar a la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda.

Sin embargo, el Gobierno debe considerar que el uso de los DEG para el prepago de la deuda externa pública o de alguna de sus paraestatales, todos sabemos cuál, posiblemente no conseguiría ahorros significativos, debido a que la Secretaría de Hacienda se vería obligada a emitir Cetes o bonos para comprar los dólares al banco central.

Si este fuera el caso, el Gobierno debería de endeudarse en bonos de largo plazo y que tienen una tasa más baja de acuerdo con el periodo, y dicho costo se debe comparar con la tasa de corto plazo en dólares, más el riesgo cambiario, para analizar su conveniencia.

La realidad es que los activos deberían usarse en alguna cuestión relacionada con las afectaciones que dejó el paso más pronunciado de la pandemia en nuestro país, no para que el Gobierno mejore su posición de deuda pública.

No sorprende la constante intención del presidente de la Republica de politizar cualquier cuestión que suceda en el país, en busca de temas electorales; los cuales, siempre han sido su prioridad.

 

OVERTIME

La guerra que comenzó desde el 2018, entre el presidente de la Republica y el ex candidato presidencial por parte del PAN, se agudizó en los últimos días; teniendo como resultado el autoexilio de Ricardo Anaya. Este último acusa de persecución al titular del Ejecutivo, mientras que la contraparte le contesta que no debiera existir necesidad de huir, si es que se presume inocente. Indistintamente de lo que suceda, lástima que un presidente, sin necesidad alguna, se enfrasque en una discusión con un ciudadano mexicano. Este hecho, reafirma que la investidura del presidente de nuestro país, esta por los suelos.

 @GmrMunoz

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