Comenzamos el último mes de un año que será recordado por mucho tiempo. Desde la apertura del mismo, fuimos testigos de un sinfín de situaciones adversas, de las cuales, por extraño que parezca, a finales del mismo, comenzamos a verlas con cierta normalidad. Indaguemos un análisis general en diversos sectores macroeconómicos.

Para poder entender el contexto de esto año, es indispensable comenzar con la pandemia que azotó a toda la humanidad. A finales del 2019, el denominado 2019-nCov, tenía su origen en el hub logístico de Wuhan. Para aquellas fechas y sin tener el conocimiento de la gravedad del conflicto al que nos enfrentaríamos, pasaron varios meses hasta que comenzaran las medidas de restricción. Ya era demasiado tarde.

Al pasar los primeros meses del año, todos los países comenzaron a cerrar fronteras y a realizar frenos temporales de sus diversas actividades económicas. Con el pasar de los meses, existía un poco de relajamiento por parte de los mismos, lo que orilló a continuar con medidas restrictivas, prácticamente en todo el año.

Este freno, por algunos meses total, de la economía, traerá repercusiones que nos ocasionará años poder enmendarlas. Con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, han situado la caída del PIB mundial en alrededor de cuatro por ciento para el año en curso. Es la primera vez en una década con tan malos resultados. En el caso particular de nuestro país, la caída será de 9 por ciento. Este dato, destruye el crecimiento económico de los últimos siete años. ¿Sí nos cayó como anillo al dedo?

Ante esta situación, observamos cómo existió un relajamiento general en la política monetaria del mundo. La Reserva Federal, comenzaba el año con una tasa de 1.75 por ciento, para bajarla a 0.25% a finales del mismo. Seguramente veremos ese nivel por varios años más. En términos generales, vimos una flexibilización de la política monetaria en todo el mundo; obviamente, nuestro país no fue la excepción.

A finales de 2019, el banco central de nuestro país, establecía una tasa de referencia de 7.25 por ciento, muy por arriba de el resto del mundo. El golpe generado por la pandemia, obligó a los miembros de la Junta de Gobierno de Banxico, ha acelerar su plan de relajación monetaria e inclusive realizar sesiones extraordinarias. En la actualidad, la tasa de referencia esta situada en 4.25%.

En la última reunión, los miembros de la junta decidieron poner pausa al ciclo de bajas, argumentado que la conducción de la política monetaria dependerá de la evolución de los factores que inciden en la inflación general y subyacente, en sus trayectorias previstas en el horizonte del pronóstico y en sus expectativas.

El tema inflacionario, lleva varios años en nuestro país, teniendo una constante evolución en términos manejables. Desde su incremento al momento de liberalizar los combustibles, el índice general de precios ha venido a la baja. Para este atípico año, por razones obvias, su evolución estuvo dentro del rango permitido orillado por el estancamiento de la economía y el paro productivo.

En conclusión, observamos un año como pocas veces en la historia reciente del mundo entero. Al final, se deberán redoblar esfuerzos para reconstruir todo lo que fue severamente afectado por la pandemia. Una nueva realidad comenzará en el próximo año, ya que a pesar de que la vacuna llega a nuestras vidas, la realidad no volverá hacer la de antes. En materia economía, no es la excepción.

OVERTIME

Durante este último mes del año, ésta será la postrimera publicación de esta aclamada columna. No queda más que agradecer la posibilidad de concluir otro año, a pesar de las enormes particularidades que nos enfrentamos. Le deseo a Usted, amable e incondicional lector, un año venidero tan exitoso como ningún otro haya tenido. A pesar que el camino, comenzará muy cuesta arriba, la determinación y perseverancia del ser humano, nos hará mitigar esta situación a la brevedad posible. Felices fiestas.

 

 @GmrMunoz