Transcurrimos los primeros días del último mes de un año que será recordado por mucho tiempo. Desde la apertura del mismo, fuimos testigos de una nueva normalidad derivado de los estragos que dejó la pandemia. Indaguemos un análisis general en diversos sectores macroeconómicos.

Para poder entender el contexto de esto año, es indispensable comenzar con la pandemia que azotó a toda la humanidad a comienzos del año pasado. A finales del 2019, el denominado 2019-nCov, tenía su origen en el hub logístico de Wuhan. Para aquellas fechas y sin tener el conocimiento de la gravedad del conflicto al que nos enfrentaríamos, pasaron varios meses hasta que comenzaran las medidas de restricción. Ya era demasiado tarde.

Al pasar los primeros meses del año, todos los países comenzaron a cerrar fronteras y a realizar frenos temporales de sus diversas actividades económicas. Con el pasar de los meses, existía un poco de relajamiento por parte de los mismos, lo que orilló a continuar con medidas restrictivas, prácticamente en todo el año.

Durante este 2021, el proceso de vacunación fue avanzando en gran parte de todos los países. En algunos de ellos, la velocidad de la inoculación era mucho más considerable que en otros. Según datos del Banco Mundial, cerca del 43% de la población mundial, ha sido vacunada. En nuestro país, el número alcanza poco más del 50%.

Ante esto, se proyecta que la economía mundial crezca a la orden de 6% en el presente año y alrededor de 5% para el 2022. Se esperaba un crecimiento de mayor envergadura; sin embargo, la revisión a la baja refleja un deterioro en las economías del mundo, principalmente por la ruptura de la cadena de suministros.

Para nuestro país, la situación es parecida. Se espera un crecimiento de 6%, el cual no resultará suficiente para abatir los atrasos del año 2020, cuando la economía se desplomó en casi 9%. Cómo olvidar aquella frase en la cual se mencionaba que la pandemia nos cayó como anillo al dedo. ¿Se seguirá pensando igual?

Con fines de abatir el rezago, observamos cómo existió un relajamiento general en la política monetaria del mundo. La Reserva Federal comenzaba el año con una tasa de referencia en un rango de cero a 0.25%. En términos generales, veíamos una flexibilización de la política monetaria en todo el mundo; obviamente, nuestro país no fue la excepción.

El golpe generado por la pandemia, obligó a los miembros de la Junta de Gobierno de Banxico, a acelerar su plan de relajación monetaria e inclusive realizar sesiones extraordinarias.

Ante estas medidas, una nueva coyuntura se nos presentó y con mucha fuerza: la inflación. Ésta se encuentra en el ojo del huracán; desde Asia hasta América los precios continúan incrementando de manera importante, ejerciendo presiones a la economía global.

Mientras que en Estados Unidos los precios al productor continúan al alza y las gasolinas están encareciéndose, en Europa los precios de los energéticos han disparado las facturas de los hogares y empresas. Para nuestro país, los agropecuarios y energéticos son los principales productos con alzas.

Habrá que tener mucho cuidado con la evolución de este índice para comienzos del próximo año.

En conclusión, observamos un año con un fuerte avance en vacunación y con la lucha de los coletazos que dejó la pandemia. Al final, se deberán redoblar esfuerzos para reconstruir todo lo que aún no ha podido ser recuperado.

OVERTIME

Durante este último mes del año, ésta será la postrimera publicación de esta aclamada columna. No queda más que agradecer la posibilidad de concluir otro año, a pesar de las enormes particularidades a que nos enfrentamos. Le deseo a Usted, amable e incondicional lector, un año venidero tan exitoso como ningún otro haya tenido. A pesar que el camino comenzará cuesta arriba, la determinación y perseverancia del ser humano, nos hará mitigar esta situación a la brevedad posible. Felices fiestas.

 @GmrMunoz

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