Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

Dinamarca y Canadá llegan a un acuerdo para terminar una disputa de 50 años sobre una isla del Ártico… (bbc.com).

Comentario:

Ejemplo, no sólo de cómo deberían ser las guerras, sino de cómo solucionarlas, fue la guerra del whiskey entre Canadá y Dinamarca por la disputa de una isla. Ciertamente la isla no es más que una pequeña superficie rocosa y además su ubicación en el ártico no permite mucho ambiente para la vida humana, pero aún así, sirve de modelo ahora que estamos viviendo la guerra de Ucrania.

La guerra del whiskey consistió en la disputa de la isla de Hans que está ubicada en el ártico a exactamente 18 kilómetros de las fronteras, tanto de Canadá como de Groenlandia (que es parte del reino de Dinamarca), por lo que ambos países se sentían con derecho sobre ella. La guerra comenzó cuando en 1984 Canadá desembarcó tropas en la isla. Por supuesto, las condiciones climáticas no permitieron la habitación, por lo que sólo plantaron la bandera canadiense y plantaron también una botella de whiskey del país en una forma simbólica de decir: “Aquí estamos”. Los daneses reaccionaron yendo a la isla y plantando su propia bandera con una botella de schnapps, o licor de Copenhague, añadiendo un letrero “Bienvenidos a Dinamarca”.

Esa fue la guerra. Canadienses y daneses continuaron plantando botellas y banderas. Nunca se intercambiaron balas o intervinieron otro tipo de armas. Los visitantes a la isla describen un mar de banderas, botellas y letreros aludiendo a uno y otro lado. Un chiste malo decía que ahora sabemos por qué Felipe Calderón deseaba ser embajador en la Isla de Hans. Sin duda un paraíso para los amantes del whiskey.

Hasta que en 2017 Canadá y Dinamarca decidieron sentarse a negociar el derecho de posesión de la isla. Tardaron cinco años, pero finalmente decidieron que una falla en el centro de la isla podía servir como referencia y límite de frontera entre países. ¿No es tierno? “Vamos a marcar la isla en el centro y mitad tú y mitad yo”. Una solución que ya quisieran matrimonios peleando en un divorcio o países en una guerra.

Claro que no puede servir siempre como referencia. La guerra de Ucrania se dio porque Rusia invadió a su vecino y aunque tal vez la guerra podría terminar si Ucrania cediera terreno, no parece en principio justo dárselo al invasor. ¿Qué tal si Rusia hubiera plantado vodka en Crimea y Donestk? ¿Y Ucrania contestado plantando su propio vodka en tales territorios? ¿No hubiera sido fantástico, con menos pérdidas económicas y materiales?

¿Por qué las guerras no son como las del whiskey? ¿Y se resuelven como esta guerra? Cierto. Las cosas reales son más complicadas, pero ¿quién nos impide imaginar? ¡La guerra del whiskey! ¡Ejemplo mundial! A partir del 14 de junio del 2022, los propietarios de la Isla Hans, son Canadá y Dinamarca a partes iguales.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com

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