La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía anunciaba sus datos preliminares sobre el tercer trimestre del año en curso. Para este periodo, se consiguió un crecimiento de 0.06 por ciento del Producto Interno Bruto; esto quiere decir que, si bien es cierto que se libró la recesión, la economía mexicana se encuentra estancada.

Al igual que el periodo anterior, el sector agropecuario fue el único que mostró niveles aceptables, avanzando 3.5 por ciento. En contraste el sector industrial se contrajo 0.1% y los servicios tuvieron un crecimiento nulo. El poco peso que tiene el sector primario sobre la valuación del PIB, hace que no se pueda promediar un número mayor.

Entre las diversas causas que hemos escuchado, existe una de ellas en la cual descansa la mayor culpabilidad de esta desaceleración económica: la construcción. Indaguemos.

El valor de producción de la construcción agudizó su caída en agosto en términos anuales y se desplomó a doble dígito por segunda vez en lo que va del año, revelan datos desestacionalizados, publicados por el propio INEGI.

La industria cayó 10.2% anual y acumula 14 meses consecutivos de racha negativa. El mes inmediato anterior el dato fue una contracción de 8.6 por ciento anual. De igual forma, el personal ocupado en el sector se contrajo 4.2% en comparación con el mismo periodo de 2018.

Estos datos demuestran la realidad que vive este importante sector de la economía nacional. La desaceleración de la industria de la construcción tiene dos principales culpables: la inversión pública y privada.

En cuanto a la inversión pública, según datos de la SHCP, el total de inversión física presupuestaria, hasta el mes de agosto, fue inferior en 15 por ciento, en términos reales, respecto al mismo periodo de 2018.

Al desglosar la inversión por sector encontramos más números rojos: en educación se redujo 76 por ciento, algo nunca visto. En agua potable y saneamiento se recortó en 50 por ciento; en comunicaciones y transportes, el 31 por ciento; en salud, 28 por ciento; en electricidad, 14 por ciento. El único sector en el que aumentó la inversión fue en el de hidrocarburos con un crecimiento de sólo 3 por ciento.

La funcionalidad de un brazo derecho que tiene la inversión pública sobre la economía nacional, es algo que el actual gobierno no ponderó correctamente durante los primeros meses de su gestión. La aplicación de una política de austeridad económica, de no endeudamiento, de subejercicio del gasto público, de no invertir en obras de infraestructura, ha detonado que no se tengan externalidades positivas en toda la industria.

En cuanto a la Inversión Privada, ya sea nacional o extranjera, los recursos fluyen a cuenta gotas. Los empresarios nacionales, durante estos once meses de gobierno federal, han realizado diversas declaraciones favorables sobre su confianza para el nuevo proyecto de transformación. Sin embargo, esto ha quedado sólo en fotografías y discursos halagadores. La inversión no ha sido el motor que solía compensar los ajustes presupuestarios del gobierno.

En el plano internacional, la cuestión empeora. Para el año en curso, México se ubicó en el último lugar dentro de ranking internacional de 25 países más atractivos para captar capitales extranjeros; de acuerdo con el más reciente indicador sobre Confianza de Inversión Extranjera Directa, realizado por la consultora global A.T. Kearney.

Esto se genera gracias a un panorama donde los riesgos están a la vuelta de la esquina. De entrada, se da la reducción en las perspectivas de crecimiento económico, tanto para lo que resta de este año, así como para el siguiente.

El continuo cambio de reglas por parte del Ejecutivo, la cancelación de proyectos de gran envergadura, los ajustes fiscales que impulsan a la informalidad; representan un freno para el apetito de los inversionistas.

Es clave que el gobierno mande señales políticas, que ayuden a volver a construir la confianza en la industria; así como reactivar la inversión pública. La austeridad que buscan generar en esta administración, debe ejecutarse en el gasto corriente, nunca en el brazo derecho de la economía nacional.

Esperemos los actuales funcionarios entren en razón, antes, si no es que ya lo es, demasiado tarde.

 

 @GmrMunoz

07 de noviembredel 2019