Saúl Alejandro Flores

Debo precisar que de ninguna manera estoy contra un ejercicio ciudadano como son las consultas, ni contra los derechos fundamentales que no sólo son parte de nuestro orden jurídico, sino que son los pilares en la construcción de una dignificación de nuestra calidad de vida, sin embargo, es lamentable que casi al cumplirse 30 años con un servicio de agua concesionado no se hayan construido contrapropuestas serias y sigamos con una visión tan corta de que saliendo una concesionaria todo volverá a una normalidad que nunca existió, construida en la demagogia de quienes aspiran aparecer en una boleta electoral.

En Aguascalientes, antes de que el servicio fuera concesionado lo prestaba el municipio y no era satisfactorio, existían tandeos, fugas e ineficiencia, lo añorado es la baja recaudación que llevó a las finanzas del agua a no poder sostener el servicio, igual que sucede en municipios que tienen rezagos y un desorden administrativo, con deudas que crecen, con una infraestructura y operación que se deteriora cada vez más.

Debo respetar el espacio otorgado para esta columna, trataré de ser puntual. Aguascalientes padece un secuestro por parte de actores en permanente campaña electoral, eternos candidatos, que en el momento de ocupar un cargo su paso es intrascendente solo para conservar el registro de las franquicias partidistas, proponen “productos milagrosos” como lo hace un merolico, ignoran una problemática con alta complejidad como son los servicios públicos en el caso que nos ocupa el de agua.

En Aguascalientes se creó un icono malévolo en torno a la figura de la concesionaria, nunca se reparó en el rol que debería desempeñar la autoridad municipal, más aún cuando se trata de una concesión de un servicio público, no es “privatización del agua”, quienes lo aseveran ojalá tuvieran un diccionario a la mano, o que a su paso en aulas universitarias hubieran estudiado como es debido; en segundo lugar, es urgente que sean honestos en reconocer su desconocimiento o ignorancia o bien reconocer que son oportunistas.

La concesión es una figura en la cual de manera unilateral la autoridad otorga a un particular la posibilidad de prestar un servicio, pero en la misma magnitud de que otorga puede retirar, por que el titular es la autoridad sea federal, estatal o municipal. Entonces, si una empresa incumple debe ser sancionada, pero para ello se requiere que un título de concesión se encuentre perfectamente diseñado con certeza jurídica para las partes que intervienen, concedente (municipio), concesionario (empresa) y usuario, este último ha pasado en el olvido, sólo lo han utilizado para hacer montón, obtener un voto a favor de un candidato o bien recabar su firma para lograr un golpe político y hasta ahí, pues se adolece de mecanismos de real gobernanza hídrica.

Lo que se requiere en primer lugar para mejorar el servicio de agua en Aguascalientes es establecer el marco operativo, jurídico, técnico, administrativo y financiero para que opere independientemente de quién lo preste, un particular, el municipio, o una figura mixta, al adolecerse de este esquema no se tendrían buenos resultados, ¿con qué parámetros se prestaría el servicio? ¿Cuáles condiciones técnicas? ¿Quién haría los términos de referencia? La prestación del servicio de agua presenta defectos principalmente por que la autoridad municipal ha adolecido de ejercer su función y ese marco que mencioné, lamentablemente, los diputados que han desfilado en las comisiones de recursos hidráulicos, regidores, directivos y asesores adolecen de conocimientos básicos en normatividad, gestión y administración del agua. Tampoco les ha interesado.

Un proyecto serio de transitoriedad en la operación del servicio de agua demanda años de trabajo y no puede ser realizado por una sola persona o un pequeño grupito, es un trabajo que demanda la colaboración transversal e interdisciplinaria, una arquitectura institucional con alta participación de los usuarios y de la sociedad civil organizada especializada en el sector en las decisiones y rendición de cuentas.

Es penoso el manoseo de las consultas, como sucedió con la serie de proyectos que adolecen de sustentabilidad como el tren maya o una obra contaminante como la refinería, y digo penoso, porque esas banalidades terminarán por desgastar figuras de alta valía como son las consultas, pero lo que les importa es que el próximo año es electoral.

Recapitulando, esta consulta sólo servirá para que los anquilosados oportunistas sean candidatos y al llegar al cargo sepan lo que mejor saben hacer (…), eso, un paréntesis vacío con iniciativas huecas que orillan al retroceso y el servicio de agua con las mismas o peores deficiencias. Recuerden la necesidad en la seriedad de acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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