Por Juan Pablo Martínez Zúñiga

Todos hemos experimentado en algún momento esa paramnesia del reconocimiento llamada “DéjàVu”, explicada por la ciencia como un solapamiento entre los sistemas neurológicos de la memoria de largo plazo y los de corto plazo (por lo que podemos descartar que se trate de un error en la “Matrix”) produciendo en la conciencia de los sujetos la impresión de una experiencia repetida, aún si no es tal. Lo interesante es a dónde el cine ha llevado esto en cuanto a las historias que pudiera confeccionar tomando como punto de partida la repetición de eventos que rebasan la mera “noción” de la experiencia para transformarse en verdaderas ordalías vivenciales que padecen o aprovechan los protagonistas, según el caso y las inquietudes creativas del equipo de producción en turno, ya que por ominoso que parezca, el reproducir las mismas actividades y situaciones en un bucle temporal puede ser incluso materia de entretenimiento, como veremos en algunos ejemplos de este subgénero que ha encontrado mayor arraigo en este siglo, donde se conjuga el humor, la tensión y, por qué no, la angustia.

“HECHIZO EN EL TIEMPO” (“GROUNDHOG DAY”) – El director Harold Ramis hizo una gran carrera como actor de comedia, pero como director legó una de las grandes películas de culto por antonomasia favorecida por un maravilloso guion y actuaciones de primera. En esta historia la vida de un apático y soberbio reportero llamado Phil (Bill Murray) se ve alterada cuando ésta queda varada en un solo día mientras reporta uno de los sucesos más esperados por la comunidad de Punxsutawney, Pennsylvania: la develación de la marmota también de nombre Phil, capaz de pronosticar la duración del invierno tan solo con ver su sombra. El choque ideológico y cultural entre Phil (el humano) y las desasosegadas costumbres del pequeño pueblo, así como su despótico trato para con sus colegas de la estación televisiva – específicamente su camarógrafo y una optimista e idealista asistente interpretada por Andie MacDowell- parecen activar un correctivo cósmico encallándolo en un día perpetuo en ese lugar hasta que modifique su proceder. Más que una obra de moralidad, la película recurre a los modelos Nitszcheanos de recurrencia y a una observación muy detallada sobre la conducta humana que puede pasar desapercibido por su aplique de humor ligero pero inteligente. “Hechizo en el Tiempo” es un clásico moderno que se distingue por su innovador empleo de la sorna y humor en aras de una trama que esconde una reflexión filosófica profunda y clara, además de brindarnos una de las mejores actuaciones de Murray y MacDowell en sus carreras, consolidándose también como una de las grandes parejas del cine sin que hasta el momento se le haya celebrado como tal.

“CORRE LOLA CORRE” (“LOLA RENNT”)- Aquí, la concepción del tiempo se aleja de los cíclicos periodos idénticos de Nietszche para estructurar una historia de sabor aristotélico sobre una mujer llamada Lola (Franka Potente antes de dar el brinco a Hollywood) quien, al correr para rescatar a su amado Manni (Moritz Bleibtreu) de ser aniquilado por unos gangsters, define y redefine su propio devenir cuando las líneas que trazan la narrativa convencional se subvierten y trifurcan sus posibilidades, explorando con mucho ingenio y brillantez las cualidades que hacen al ser humano el errático y falible ente que es o puede ser. El cineasta alemán Tom Tykwer recurre a una simbología sutil (v.g. Lola viste y luce colores primarios mientras que Manni lleva el espectro cromático opuesto) pero efectiva donde la causalidad es primordial para el desarrollo de sus tramas y el destino se presenta con muchos atavíos. Una película que emplea con sabiduría sus recursos plásticos, técnicos, actorales, de discurso y musicales (la banda sonora de buqué techno europeo es inmejorable) en un relato tan posmoderno e inteligente en su desmembramiento narrativo que de seguro hace sonreír de gusto a Cortazar donde quiera que se encuentre.

“8 MINUTOS ANTES DE MORIR” (“SOURCE CODE”) – La composición arbitraria del libre albedrío es lo que motoriza esta fábula sobre un hombre (Jake Gylenhaal) que despierta en el cuerpo de distintas personas justo a los 8 minutos antes de su deceso a causa de una bomba puesta en el metro de la ciudad. Mediante tecnología que sólo puede conjurarse en la ciencia ficción, la conciencia de Gylenhaal aterriza en la psique de otros con el fin de descubrir al terrorista y así generar un thriller por demás ingenioso dirigido con solvencia por Duncan Jones. La cualidad de esta película radica en el empleo de la ciencia como el instrumento de repetición y no en la metafísica o cualquier otra lectura, pero el grado de humanización que se logra con el protagonista es notable.

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